El tema de inmigración vuelve a convertirse en el centro de atención de las campañas políticas, este aparece y desaparece como una obra de magia como tema principal de discusión por parte de los candidatos políticos en las elecciones que se avecinan.
Comprendo los diferentes argumentos que exponen los políticos, pero cuestiono el trasfondo de sus argumentos. Soy de la opinión que ambos partidos utilizan esta controversial y emotiva temática para apelar a las emociones que el tema de inmigración promueve en ciertos sectores de la población.
Por una parte existe la posición del Partido Republicano, que se escuda en la bandera norteamericana y proclama deportación para los ilegales, convirtiendo el tema de inmigración en un sentimiento patriótico, ignorando las realidades y consecuencia que causaría la deportación de millones de personas, muchos de estos son trabajadores que aportan a la economía y a una fuerza laboral vital para el país.
Comparto la teoría de que este país tiene el derecho de proteger sus fronteras, y que estamos necesitados de una reforma en el sistema migratorio. Un sistema que proteja a los ciudadanos que residen aquí legalmente.
Por otra parte existe la postura del Partido Demócrata, este se proclama como el defensor de los ilegales, promoviendo sentimientos de compasión dentro del sector Latino, una minoría que ha adquirido un gran poderío político en los últimos años y del que dependerá la victoria de muchas de las contiendas políticas actuales.
Todo se puede resumir en que se trata de un juego de números. Ambos partidos desarrollan su postura de acuerdo con las posibilidades que existen de conseguir más votos. Lo triste del caso es que esta matemática que utilizan los políticos carece de un deseo genuino de resolver el problema.
Todo las personas buscan soluciones a los problemas de acuerdo con su conveniencia, pero creo que es hora que los oficiales electos y candidatos políticos actúen con un poco más de humanidad y sinceridad hacia la población de inmigrantes ilegales en este país.
Estados Unidos fue fundado por inmigrantes, por hombres y mujeres que buscaban una mejor vida, no es justo que ahora culpemos a los inmigrantes indocumentados por todo lo malo que está sucediendo, y se utilice el tema de inmigración como plataforma política, con el propósito de obtener votos.
Comprendo que existe un descontrol en el proceso migratorio, que debido a las cientos de millas de frontera con México el flujo de inmigrantes es demasiado. También estoy consciente de que muchos inmigrantes abusan del sistema, pero también los ilegales aportan mucho de una forma positiva al país.
No es fácil la solución, pero si los políticos continúan el jueguito de las matemáticas de votos y siguen con su demagogia, se hará más difícil el encontrar una solución lógica y justa.
Los republicanos están conscientes que deportar a millones de ciudadanos indocumentados sería una catástrofe que afectaría al país, y los demócratas están consientes que hay que modificar e implementar un sistema migratorio ordenado, protegiendo los puntos de entradas ilegales y desarrollando acuerdos bilaterales con los países de América Latina que promuevan una inmigración legal y ordenada.
Lo que si se debe eliminar inmediatamente son estas consignas de campañas políticas de posturas extremas. Esto solo promueve discordias y división dentro del país y hace más difícil encontrar una solución efectiva para el bien de todos.



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