"Noticia no es cuando el perro muerde al hombre, sino cuando el hombre muerde al perro.” Muchos de mis profesores de periodismo comenzaban el semestre con esa frase. A través de los años se ha convertido en un salvoconducto hacia el amarillismo. En pro de perseguir lo inesperado del hecho noticioso, los medios de comunicación le han dado más cabida al reporte de hallazgos negativos y situaciones atroces del día a día. En mi opinión, la esencia de la frase es una invitación a la investigación, al redimensionar un hecho para darle un enfoque distinto, interesante y novedoso, más no necesariamente negativo.
Basta sólo media hora de un bloque noticioso en televisión para perder la fe en la raza humana, entrar en paranoia por todos los criminales que se encuentran sueltos y deprimirse por la terrible situación económica actual. Muy pocas veces se leen titulares en los periódicos que nos hacen sonreír de pura alegría. Si preguntas a los dueños de medios ellos dirán que las buenas noticias no venden; y como al final del día un medio de comunicación es una Corporación que debe generar ganancias para mantenerse a flote, es justificable no querer tomar riesgos probando nuevas fórmulas con un producto que ya es sumamente rentable.
Por otro lado, con más frecuencia se oye a la audiencia clamar por una experiencia más gratificante al leer o ver noticias y son de la opinión que a los medios de comunicación no les interesa reportar lo positivo. Entonces, ¿qué fue primero el huevo o la gallina? Es que la audiencia no compra las “buenas noticias” o que los medios no nos ofrecen nada más sino malas noticias y ya estamos acostumbrados; somos un mercado cautivo y estático?
Yo digo que mejor nos olvidamos de buscar dónde empezó este meollo. Con toda confianza puedo afirmar que la mayoría, por no decir todos los seres humanos estamos en busca de la felicidad, a favor de una vida más fácil y placentera. ¿Por qué no hacer la noticia un reflejo de ese deseo? Estoy convencida que la noticia en positivo es tan rentable para un conglomerado de medios como la noticia escandalosa por lo negativo. Es necesaria, entre otras cosas, una revolución del paradigma de mercadeo del producto noticioso para que este cambio sea beneficioso para ambas partes.
Imaginemos qué maravilloso y posible es una comunidad que despierta al son de buenas noticias y así, con esa alegría sale a la calle a convivir con los demás. Estamos hablando de incrementar la posibilidad de interactuar con individuos esperanzados, de buen humor y dispuestos a pasar el día contentos, lo que sin duda alguna se transformaría en un mejor rendimiento de todos los “oficios” que cada uno de nosotros desempeñamos. Es un cambio posible e inminente. No es utopía.
Con esto no quiero decir que taparemos el sol con un dedo. Esta vida está llena de contrastes, cosas positivas ocurren por igual que las negativas. No podemos olvidarnos, sin embargo, que a cada situación “negativa” o “no tan buena” siempre podemos sacarle algún provecho; después de la tormenta siempre viene la calma. Decidamos deleitarnos con el lado positivo de nuestras vidas. Yo creo un futuro mediático en el que todos los conglomerados generen infinitas cantidades de dinero promoviendo y enalteciendo todas las situaciones que son gratificantes y agradables. Y si todo esto suena zúrrela entonces escuchémoslo de esta manera: en medio de esta “realidad” llena de catástrofes, guerras y crisis, lo inesperado, “que el hombre muerda al perro” es que hablemos sólo de lo que nos hace reír. ¿Qué estamos esperando?



Scripps Interactive Newspapers Group
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