Trata de escucharlo

Cuando comprendemos que estamos en la vida para cumplir un propósito de Dios –que va mucho más allá de tener una carrera profesional, una lujosa casa o un auto de último modelo– dejamos de ser esclavos y comenzamos a ver la vida con otros ojos. El rencor, orgullo y pesimismo también comienzan a desaparecer de tu vida.

No se trata de que no valoremos las cosas materiales que tenemos o que no le demos importancia a ese empleo por medio del cual nos ganamos el sustento de nuestra familia. Se trata de mirarnos por dentro con valentía, analizarnos y ser sincero con nosotros mismo. Preguntarnos cómo puedo acercarme más a Dios y poner en sus manos el encuentro con esa felicidad que tanto anhelamos; y dejar atrás mi mundo superficial.

En mí caso, he tenido la dicha de haber vivido una vida a plenitud, he alcanzado metas en el mundo profesional a un nivel que pudiese escribir un guión para una película. No lo digo con arrogancia, al contrario, lo digo con humildad, porque estoy consciente de que me falta un ingrediente esencial para sentirme totalmente realizado: me falta el alcanzar una relación más estrecha con Dios.

Sonará un poco estéril de mi parte, pero cuando la vida logra sacudirnos fuerte, nos convertimos en más humildes y tendemos a buscar cuál es el verdadero propósito que Dios tiene con nosotros.

En mi caso, desafortunadamente, he fracasado en conseguir una pareja ideal, pero he llegado a la conclusión de que Dios no le ve como un fracaso; aun cuando otros, incluyendo a los miembros de mi familia y amigos, lo ven así.

Dios nos ve como seres que podrían lograr y cumplir el diseño para el cual fuimos creado, solo si lo escuchamos a Él y a su palabra en lugar de hacerle caso a lo que por años y décadas nos han venido diciendo otras personas.

Me he preguntado ¿por qué no creer solo en aquellas cosas que refuerzan tu autoestima?, ¿por qué, aunque te cueste trabajo, no dejas de escuchar esas voces de supuestos seres queridos y amigos que cegados por el ambiente en que están, te han marcado con palabras negativas que solo hunden en un pozo de impotencia y de fracaso?

No se trata de darle la espalda a mi familia y amistades, los que quiero mucho. Se trata de vivir más en comunión con el creador, de vivir en armonía y paz, una paz intensa que solo la puede generar el amor que se siente cuando tienes una relación estrecha con Dios y lo llevas en tu corazón.

Es bueno dejar atrás viejas maneras de pensar, esas que no te dejan progresar, que no te dejan creer en mayores y mejores cosas; o en un mejor porvenir.

Dios te ve de manera distinta, pues fue Él quien te creó y sueña con verte cumpliendo el propósito para el que te diseñó. Comienza por escucharlo a Él y busca en lo profundo de tu alma ese amor que solo proviene de una relación estrecha con Él.

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