Photo by AP/Ted S. Warren
Rachel Mueller, quien está casada con un sargento de Estados Unidos que regresó el año pasado de Irak, muestra un ejemplar del diario The Wall Street Journal con una fotografía de Osama bin Laden mientras ondea una bandera fuera de la base conjunta Lewis-McChord, cerca de Tacoma, Washington, poco antes de la medianoche del domingo 1 de mayo de 2011.
Juan Alvarez
“Como economista y residente de SWFL enfoco mi análisis en los aspectos de la economía local que más afectan a la población hispana del área, sin menospreciar el impacto que la economía estatal, nacional e internacional podría tener sobre nosotros. Vista Semanal será mi instrumento de comunicación para sumergir al lector en nuestra actualidad económica y aspiro a que sea de utilidad para que usted tome decisiones económicas acertadas”. Álvarez ha trabajado durante 24 años en la industria de Bienes Raíces. Es Realtor afiliado a la firma Premiere Plus Realty, Inc. en Naples, Fl. Tiene un bachillerato de la Universidad de Puerto Rico, una maestría de la Universidad de Bridgeport y estudios postgraduados en la Escuela de Leyes de Quinnipiac University. Distribuidor de la compania Life Vantage www.lifevantage.com/care Para contactarlo: (239) 595-0755.
Siempre ha estado en tela de juicio la relación y efecto que tienen las actividades terrorista y el impacto en la economía. Se estima que las actividades terroristas solo tienen un efecto local al país atacado. Pero esta teoría no se ha podido sostener ya que desde el trágico evento del 9-11 el mundo en su totalidad ha sufrido los efectos económicos de este ataque terrorista.
El terrorismo a nivel mundial manifiesta 4 principios básicos: Primero, el daño directo a la población y a la infraestructura física del país que es atacado. Segundo, la amenaza constante de terrorismo lo cual crea incertidumbre y un sentimiento constante de pánico. Tercero, el costo de arsenal y milicia antiterrorista se incrementa haciendo que el país incurra en altos gastos de defensa. Cuarto, el terrorismo afecta negativamente a ciertos sectores e industrias, como lo es el turismo.
Este evento le ha dado alza al espíritu combatiente de nuestra nación al igual que a la esperanza de recuperación de nuestra valiosa democracia y libertad.
El impacto que el ataque del 9-11 tuvo en el estado económico de la nación es muy notable. La actual recesión económica en la nación —que ha perdurado por muchos años— es en parte resultado de ese ataque. A pesar de los estímulos económicos que vimos inmediatamente después del ataque, la economía de la nación no se pudo sostener, llevándonos al malestar económico que hoy estamos viviendo.
El sentimiento de lástima que sufrió la nación por el ataque se reflejó en el nivel de confianza en nuestra economía con un deterioro en el sistema crediticio, niveles bajos de ahorros, alta tasa de desempleo y una inflación evidente; hechos que afectan la estructura económica de un país. Se puede palpar como nuestra nación, aunque con principios capitalistas, sufre de un estado de pobreza mental y se refleja en la manera en que pensamos con pesimismo de que jamás saldremos de este atolladero económico.
Sin embargo, el mundo sufre de giros que marcan la historia. La muerte del notorio terrorista Osama bin Laden ha causado alteración a nivel mundial. Jamás yo podría haber pensado que la muerte de un ser humano fuese a ser motivo de tanto júbilo. Solo su naturaleza demoníaca le acredita la celebración de su muerte a nivel mundial.
Pero este evento le ha dado alza al espíritu combatiente de nuestra nación al igual que a la esperanza de recuperación de nuestra valiosa democracia y libertad. Nos ubicamos nuevamente ante una posición de respeto por otras naciones. Logramos lo que nos habíamos propuesto: encontrar, capturar o aniquilar al líder del terrorismo mundial y a su organización al-Qaeda.
Aunque se anticipa una posible onda de ataques terroristas por los seguidores del movimiento radical islámico, Estados Unidos está a la vanguardia para poder enfrentar y superar este tipo de amenaza. Se ha hecho notable hoy en día que menos fervientes de movimiento radicales y extremistas existen en el Medio Oriente. Una nueva generación busca integrarse más al mundo tecnológico e interactuar a nivel mundial para lograr avances. Este movimiento es cada vez más palpable en muchas naciones del mundo árabe.
Si estos movimientos pueden inducir cambios en núcleos de mercadeo y comercio, queda por verse, pero sí puedo asegurar que con el debilitamiento de organizaciones terrorista resurge un grado de confianza que permitirá el intercambio abierto de mercados internacionales.
Ya se siente un nivel de confianza y aprobación en nuestro actual liderazgo. Este espíritu de unidad bipartidista procrea motivos para recuperar el estatus de estabilidad económica, libertad y democracia, símbolos que han sido marca notoria de nuestra nación.
Este estado de optimismo puede traer consigo una mentalidad y un compromiso de adelanto económico para nuestra nación. Reestablecer una infraestructura económica sólida tomará tiempo, pero el camino a transitar es más llano cuando existe un espíritu de colaboración y unidad.
El triunfo de una batalla campal con el mundo obscuro del terrorismo y la eliminación del líder terrorista Osama bin Laden prometen levantar nuestra imagen y ayudarnos a mantener nuestro estatus de primera nación del mundo.



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