En días recientes por mis manos pasó un escrito del famoso escritor brasileño Paulo Coelho —soy una de las casi 7 millones de personas que lo siguen en Facebook— que fue titulado “Cerrando Puertas”. Me gustó tanto que llegué a recortarlo y a guardarlo en mi cartera.
El escrito decía algunas cosas como: “Hay que saber cuándo una etapa llega a su fin”... “Lo importante es dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron”... “Deshacerse de ciertos recuerdos significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar”... “Dejar para siempre”... “Soltar”... “Desprenderse”...
No sé por qué conecté mi pensamiento con esas exnovias que no se quieren despedir nunca, que adoran imponer su presencia, que insisten en mover los hilitos del recuerdo, que se niegan a ser personas olvidables, que cualquier excusa sirve para mantener el contacto, que llegan a convertirse en perturbadoras, molestas, insoportables fantasmas, pesadillas continuas…
Esas ex que llaman a cualquier hora al celular, al teléfono de casa, al trabajo. Escriben al Yahoo, al Facebook, al Gmail, al MSN, al blog, al Twitter.
Algunas no logran superar la dependencia: “Se me rompió el carro, ¿pudieras ayudarme?”… “La computadora me cogió un virus, ¿pudieras venir a chequeármela?”… “Me voy de viaje, ¿puedes cuidar NUESTRO perro”... “Me voy de visita a nuestro país, ¿quieres que le lleve algo a tu familia?”... “Mi papá está enfermo, estoy deprimida, me siento sola”... “Tengo ganas de verte”… “Cómo está tu familia? ¿Cómo está tu vida sentimental?”...
Y si hasta ahora habías sido tú la víctima de esa insoportable insistencia, deja que le cuentes de esa otra persona que llegó a tu vida. Ella será ahora la que tendrá que calarse a tu ex.
La ex comenzará casi siempre con un ataque sutil: “Yo lo conocí primero”… “Nosotros llevábamos 20 años juntos”… “Tú nunca vivirás con él lo que yo viví”… Pero los ataques subirán rápidamente de tono: “Tú no significas nada para él”… “Yo soy el amor de su vida”… “Tú serás solo agua pasajera”… “Él siempre volverá a mí”… “Tú no puedes compararte conmigo”… “Yo soy mejor que tú en todo”… Él siempre será mío”...
Las ex tienen un doctorado en manipulación. Desean destruir tu nueva relación a toda costa. Como su vida tarde en regalarles calor y alegría, como que a ellas les cuesta ser felices con su presente (que generalmente fueron ellas mismas las que lo eligieron así)... se niegan a aceptar que a él sí le pueda ir bien sin ellas.
El único objetivo claro de las ex es fastidiarte la vida y malograrte tu nueva relación. Son unas maltratadoras psicológicas altamente peligrosas; adiestradas en el oficio de destrucción de tu nueva vida. En su desvelado afán de lastimar, de causar daño, pueden llegar a convencerte de que tu pareja es una enferma mental, egoísta, incomprensiva, desquiciada, celosa, amargada, controladora, inmadura y/o insegura. Es decir, mucho cuidado porque puede llegar a convertirse en una enfermedad tóxica el que tu ex no quiera desprenderse.
¿Algo de esto te suena familiar? No importa. Estoy convencida de que sí podemos liberarnos del pasado y sí podemos liberarnos de esas ex, adictas a derrumbar las nuevas oportunidades que la vida te ofrece. Tan cierto es “que tú nunca vivirás con él lo que ella vivió” como que ella ya no será parte de lo que ustedes han comenzado a construir juntos.
Lucha por tu amor, por tu presente, construye una historia nueva, más sólida, y nunca te conviertas en otra “ex”. A ellas les recomiendo leer a Coelho y regalarse en esta Navidad un cariño nuevo.



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