DANIA FERRO: Recuerdos de Pino Solo renacen en Fort Myers...

Parte I

Dania Ferro autora de 'Diálogo con mi corazón'

Dania Ferro autora de "Diálogo con mi corazón"

Mi infancia transcurrió en Pino Solo, un pequeño poblado ubicado a ocho kilómetros del municipio San Luis, en Pinar del Río, la provincia más occidental de la isla de Cuba.

En Pino Solo todos nos conocíamos; no pasábamos de 12 casas, todas alineadas a un mismo lado del camino. Mi casa estaba justo en el centro, pintada de azul (porque mi abuela decía siempre que le gustaba creer que amanecía en el cielo).

Teníamos un terraplén de tierra roja y una vista hermosa al frente sembrada de tabaco la mitad del año y la otra parte del tiempo se convertía en el ‘parque’ donde los pocos niños que habitábamos Pino Solo jugábamos a las carreras de caballos. Atesorábamos una gran piedra a la orilla del camino y allí nos sentábamos al atardecer y hablábamos de Nueva York, de París, de China, de la India… Cosas inventadas, claro (lo que se nos ocurriera) porque ninguno de nosotros había viajado nunca y no sabíamos más que lo poco que habíamos leído en algunos libros.

En Pino Solo no teníamos escuelas, ni tiendas, ni hospitales, ni teléfonos públicos.

Había una vaquería y un campamento que acogía por tres meses a los jóvenes de la capital, quienes venían (motivados u obligados) por la famosa propuesta “estudio y trabajo” impuesta por la Revolución Cubana.

Enero, Febrero y Marzo eran los meses más felices en Pino Solo, pues se llenaba de risas, de música, de olores distintos, de luces en las noches, de autobuses que venía desde lejos repletos de padres preocupados y demostrativos, que una vez por semana, el domingo, llegan para llenar a sus hijos de regalos y de besos, asegurándose de que estuvieran bien.

Era el único día de la semana en el que podíamos (las personas que vivíamos allí) deleitarnos mirando tantos autos juntos, ómnibus, personas transitando por aquellos parajes tan intrincados y olvidados. Pino Solo se convertía de pronto —al menos en mi imaginación de niña— en una ciudad importante, visitada, reconocida.

Escuchaba hablar de un cine llamado “Yara”, otros decían extrañar su “Malecón Habanero”, alguien mencionaba un “Coppelia”, varios grupos hablaban de moda, de música moderna, de turistas europeos... Usaban palabras desconocidas para mí hasta el momento, como: “La Pincha”, “Dar Muela”, “Tremendo chucho”…

Los niños de Pino Solo jugábamos siempre descalzos, y no usábamos camisas o blusas a pesar de que eran casi los meses más frescos en el invierno caribeño…

Yo tenía 8 años y andaba solo en calzón porque no había forma de que alguien lograra convencerme —y menos obligarme— a que anduviera vestida; me quejaba siempre de mucho calor o, al parecer, era una niña muy poco pudorosa…

Recuerdo que una tarde me fui con mis amigos del barrio a jugar a un lodazal (de aquella tierra roja que me vio nacer) porque había llovido mucho y se hicieron entonces unos charcos enormes que no quisimos desaprovechar para divertirnos.

Estábamos cerca de la gran piedra del camino y allí se habían reunido ellos, los chicos de la capital para conversar. Entonces uno de ellos dijo: Oye tú, la niña semidesnuda ven acá. Y yo niña al fin, curiosa, ingenua y enamorada siempre de los mayores, caminé —orgullosa de haber sido la escogida entre el grupo de chicos de Pino Solo que jugábamos aquella tarde en los charcos— hacia ellos.

— ¿Te gustan los caramelos? Me preguntó el mismo que me había gritado antes para que me acercara.

— Sí, dije mostrando una sonrisa detrás de la que se podía apreciar un diente casi al mudar.

— Toma guajirita, y me puso sonriendo en mi diminuta mano de niña un paquete grande de caramelos.

Lo abrí enseguida con mucha emoción, me sentía feliz por la distinción al creer que estaban siendo amables conmigo; pero rápidamente reaccioné.

— ¡Esto no es caramelo! dije como quien pide a gritos que le devuelvan la inocencia que han pretendido ridiculizar, robar, matar…

— Claro que no son caramelos tonta, es un jabón para que te bañes y te quites la mugre que llevas encima. Y terminando de decir esto estalló en unas carcajadas que luego fueron secundadas por otros del grupo.

Todavía lo recuerdo viva e intensamente y me provoca llorar con todo el sentimiento que puede llegar a sentir una mujer ya de 28 años, pero en aquel momento no lloré, le arrojé el jabón por la cara y le dije:

— ¡Más sucios estarán ustedes! Parece que el jabón no les ha hecho mucho efecto porque casi todos tienen la piel oscura, menos este, que sí es blanco y lindo. Yo señalé para el único de los jóvenes que no se había hecho eco de la risa que provocó la broma del jabón. Yo salí corriendo para mi casa.

Estuve dos semanas sin acercarme a la gran piedra del camino. Tampoco salí a jugar. Sólo me la pasaba en la ventana espiando a los chicos de la Capital quienes cada tarde se reunían seguramente a rememorar la (triste para ella y muy graciosa para ellos) broma del jabón.

Una tarde me atreví a sentarme sola en la piedra. Estaba decidida a enfrentarlos si llegaban otra vez a molestarme, los echaría de allí, aunque después Pino Solo se quedara solo, triste, aburrido, silencioso y abandonado. Aunque ellos fueran muy “fulas” —palabra usada por ellos para describir a personas fastidiosas— y aunque ellos se comportaran a veces también de manera arrogante y desagradable, le daban vida a un Pino Solo apagado, lo llenaban de luz, de presencia, de simpatía...

De repente escuché una voz: —Hola, ¿qué tal ¿Por dónde andaban tú y tus amiguitos? ¡Los hemos extrañado!

Era él, el único joven que yo sabía no se había burlado de mí. Era condenadamente bello, blanco, delgado y alto para mis infantiles ojos.

— ¿Qué tú haces aquí hablando con esta chiquita? Interrumpió otro que se acercaba idéntico a él. Era su gemelo.

— ¿No es verdad que tiene los ojos hermosos?, dijo refiriéndose a mí; e instantáneamente quedé enamorada sabiendo cuál de los gemelos era el que más me gustaba…

— Julio, te están esperando en el campamento para que toques la guitarra, le dijo su hermano.

— ¿Yo puedo ir?, pregunté decidida.

— ¡No! Respondió tajante su idéntico.

— No la trates así, ¡déjala que nos acompañe!

Y entonces lo escuché tocar la guitarra… Me enamoré de sus piernas, de sus lunares, de aquella, su manera tan peculiar de hablar… Y entonces, nunca olvidé aquel nombre, “Julio”.

Continuará...

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Comentarios » 19

robertotoscani#257480 writes:

Pero entonces lo conoces desde hace mucho tiempo? Que bella historia. Seguro que el regalo del jabón fue una premonición, por eso del jabón de las estrellas....... Lo que mi escritora favorita deberia hacer ( siendo esto sólo una simple observación) es poner al final un llamado con las palabras locales y su respectivo correlato en castellano neutro. Sería una manera de compenetrarse aún más en las historias y casi poder escuchar la música de esa guitarra magistralmente tocada que enamoro a la protagonista

DaniaFerro writes:

No recuerdo bien Roberto muchas cosas.. a penas tenía solo 8 años y son recuerdos así muy sueltos. Aunque te puedo decir que casi todas las canciones eran de Silvio Rodriguez jajaja

ale_1899 writes:

Aqui estoy mi querida amiga apoyandote!!!esta genial tu historia!!!

AbelVerdon writes:

eres sensacional, sabes darle a una historia que puede ser comun.el savor bien sasonado para combertirla en una preciosa historia que despierta el interes ,q se torna interesante y deja la senacion de querer seguir leyendo , y te digo esto de corazon pq no soy muy lector sin embargo me apetese leerte ,me cautiva cada historia ,,

joenni writes:

Amiga es increible lo pequeno que es el mundo a ese campamento en san luis yo fuy a recoger tabaco en escuela al campo como le decian,recuerdo que en tren nos llevaron desde la habana esta una terminar en y luego en carros asta sanluis,al campamento,linda istoria amiga recuerdos vivos de la realidad,me as tocado el corazon de veras,felicidades por ese don de escribir amiga.

DaniaFerro writes:

Y para los que no son cubanos les cuento lo que significa : La pincha es el trabajo, dar muerla es una persona que habla mucho, que te convence, que habla bonito, dar chucho es burlarse de ti , fula o fuera de vista es una persona que llega cuando nadie la ha llamado que sus comentarios siempre son imprudentes que es desagradable ect ...

DaniaFerro writes:

Abel eso es lo que trato de escribir sencillo con toque profundo, no quiero escribir para imprescinar sino mas bien para expresarme, que a ti no te gusta leer y sinembargo me leas es wowww para mi. Gracias Abel por leerlas me das mucho ánimo!

DaniaFerro writes:

Joenni en que año tu fuiste a lo mejor a ti tambien te conocí... en que campamento estabas y cuentame de que te acuerdas exactamente!

myri59 writes:

Me has impresionado mujer... vivi la historia contigo, vi a Pino Solo con sus pocas cosas pero lleno de alegria y de gente que le daban color y alegria... y a tu adorado Julio, querida tu historia de hoy me arranco un suspiro... Myrian

DaniaFerro writes:

Myrian que rico cuando uno lee algo que le arranca un suspiro verdad?

isabelmrobles#258679 writes:

Mi querida Dania, estoy aqui por ti, porque me era necesario decirte que me encantan tus letras, que leerte es una caricia al alma. Entran por los ojos y te quedas en el corazon. Te abraza: ISABEL MIRANDA DE ROBLES

Eterno_Retorno writes:

Una gran escritora sabe ser profunda desde la sencillez, así es la grandeza y la ternura en Dania Ferro, un corazón abierto que nos muestra cada una de sus emociones. Al leerla uno puede sentir esos ojos tan dulces y brillantes, por eso es imposible no querer abrazarla en cada uno de los paisajes que nos narra. Yo pienso que los caramelos siempre estuvieron en ella, en su sonrisa y en su alma generosa y sincera. Me gustó en especial el detalle que la puerta de su casa era azul porque a su abuela le gustaba creer que amanecía en el cielo y sin duda que era así, porque allí vivía un ángel de sueños infinitos.

DaniaFerro writes:

Isabel tus tres libros han llegado en buena hora para acariciar mis noches... eres una mujer enamorada e intensa que bueno ser tu amiga

DaniaFerro writes:

Eterno pronto volveré a Pino solo y regresare con muchas fotos de la gran piedra del camino que lindo que te hayas imaginado mi casita azul

JulioLopez writes:

Cuantos recuerdos de aquellos años.
Un campamento, jóvenes estudiantes, anécdotas sin fin... Pino Solo, fué el primero de aquellos lugares a donde fuimos a parar. Aquella primera experiencia nos enseñó a valorar las posibilidades que la vida nos había dado. Experimentando el trabajo obligado de sol a sol, canciones y acordes hasta la madrugada.

Tenía unos ojos hermosos aquella niña, nada temerosa de aquellos personajes raros que llegaban a su pueblo. Aquel espíritu inquieto, valiente, impetuoso e inocente se movía entre aquellos moradores salvajes, torpes en modales, pero de buenos sentimientos.

Espero ver como termina esta historia. El comienzo me encantó. Felicidades!

Magician writes:

Lamentablemente,siento envidia! ... Al sentir como crecen las emociones tan ingenuas en un cuerpo tan fragil, llenas de inocente estampida de un corazon, tan dulce... Solo espero que hallas sacado provecho y en la actualidad, le des buen uso al jabon.

eduravi writes:

Mi comentario NO FUE PUBLICADO porque?

mcordo writes:

en respuesta a eduravi:

Mi comentario NO FUE PUBLICADO porque?

Su comentario está publicado en Parte II de la historia:
http://www.vistasemanal.com/news/2012...

Lapantera writes:

Recuerdo como decias se llama como las vacaciones como las vacaciones jajajajja que cosas tan raras tiene la vida verdad y luego te lo vuelves a encontrar ojala que el te sepa amar y valorar como tu te mereces como eres una princesa una niña con mucha sensibilidad carñosa, especial como ninguna. y que viva el amor

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