— Creo que olvidé mi celular en el baño, me dijo simulando preocupación. Yo me había sentado en el asiento delantero de su auto y me estaba ajustando el cinturón.
— Pues vamos a buscarlo; ¡no debemos perder tiempo!, respondí condescendiente.
—No te preocupes, puedo ir solo. Hace frío, espérame aquí. No me tardo...
Lo observé mientras se alejaba. Iba acomodándose la camisa y se peinaba el pelo con los dedos. Yo pensé que quizás hubiera sido buena idea acompañarlo; encontrar su celular; regalarle esa alegría y convertirme por un instante en su heroína. Regresar juntos tomados de las manos. Habíamos estacionado bastante lejos de la entrada del restaurante Carabbas, en Fort Myers y la luna llena invitaba a la contemplación y aprovechar así el paseo.
Era un 14 de febrero del año 2005 (y mientras esperaba que llegara Enrique con la buena noticia de que había aparecido su celular) encendí la radio y escuché todo un repertorio de canciones de Enrique Iglesias… ¿Tres, cuatro, cinco canciones? Y él no llegaba.
Fue entonces que decidí marcar su número con la esperanza de que alguien contestara y me dijera que tenía el teléfono a salvo, que lo había hallado en el baño y que, milagrosamente, no tenía intenciones de robárselo; sino de entregárselo a su dueño.
Para mi sorpresa el timbre sonó muy cerca de mí. Próximo al asiento del conductor, tirado en el suelo, muy cerca de la palanca del freno.
— Claro, por eso se tarda, ¡debe estar buscándolo como un loco!
Lo guardé en mi bolso y salí a buscarlo.
Y allí lo vi sentado en la última mesa. Conversaba sonriente con una chica de cabello rubio, se notaba apacible, como si ya no le importara localizar su móvil o como si se hubiera olvidado por completo de que yo lo esperaba impaciente en el auto. Me acerqué con dolor. Quise encabezar la siguiente frase que pronunciaría con la palabra “amor”… pero no pude.
— ¡Aquí está tu celular! Fue todo lo que alcancé a decir categóricamente. Di la espalda y me fui a casa descorazonada y en taxi.
Cuando desperté al día siguiente estaba sentado en mi cama.
— Te invito a tomar un café, me gustaría explicarte, dijo mirándome fijo, como aparentando sinceridad.
Sentados uno frente al otro comenzó diciendo: “esa muchacha estudió conmigo, nos conocemos desde niños. Fue una casualidad encontrarnos ese día. Está viviendo en Atlanta, vino a visitar a su hermano, no nos volveremos a ver, no es lo que tú crees, no tengo su número.
Le arranqué desconfiada el celular de la mano, miré todo sus contactos. Los conocía de memoria. No había ningún nombre nuevo de mujer agregado, solo un tal Mario al que le escribí un mensaje de texto: “Hola, ¿dónde andas?
Mario respondió al instante: “¡Hola, buen mozo! Estoy en la biblioteca de Lehigh, si quieres pasar a verme, estaré por aquí un rato".
Evidente. ¡‘Mario’ era una mujer! Me está mintiendo otra vez. No le escribí nada más. Borré mi mensaje enviado y también el mensaje recibido. Le devolví el celular y me fui sin decir ni querer escuchar una palabra.
La chica que lo esperaba en la biblioteca se llamaba Janet. No había estudiado con él, ni vivía en Atlanta. Era la administradora del restaurante y la había conocido esa noche. Él le dijo que yo era su hermana y que él era el propietario de una famosísima cadena de hoteles en Cancún.
Mientras yo conversaba con Janet, le entró un mensaje de Enrique: “¡Hola linda! Deseo mucho verte, estoy disponible para ti”.
Ella le respondió: “¡Hola mentiroso! Qué bueno poder decir que yo no estoy igual de disponible para un tipo tan imbécil como tú. ¡No te atrevas a escribirme en tu vida!". Janet me mostró el mensaje y nos reímos juntas por largo rato…
Cada Día de San Valentín recuerdo como fue que conocí a Janet. Hoy ella es una de mis mejores amigas. Hemos compartido infinidades de buenos y malos momentos.
Ambas sabemos que no debemos estar tristes si aún no hemos encontrado el amor, porque seguramente más de un buen amigo estará hoy pensando en nosotras… y éso también es amor.
El amor está en todos lados, solo necesitamos mirar bien...



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Comentarios » 1
AbelVerdon writes:
preciosisimo
asi es ,,el amor esta en todos laados , pero mira , la susodicha persona padecia de ceguera amorosa ,ceguera que no le permitio ver el lindo amor que estaba en el asiento del lado ,,,,,,
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