DANIA FERRO: Siempre existe alguien... por el que estamos dispuestos

Dania Ferro autora de 'Diálogo con mi corazón'

Dania Ferro autora de "Diálogo con mi corazón"

Ese día su amiga Regla llegó a su casa temprano. Sabía que convencerlo para que la acompañara a ella hacer compras navideñas no sería una tarea fácil. Eran las nueve de la mañana, había muy buen clima en el bello Buckhead, Atlanta.

La recibió con la cara saturada de una mascarilla entre blanca y verde, un set de dormir de seda muy corto y elegante morado, y unas sandalias blancas.

_ Menos mal que guardé un poco para ti. Le dijo como saludo, mostrándole con una sonrisa burlona el plato que tenía en las manos con más mascarilla.

_ No, yo no vine a hacerme un facial. Nunca me he hecho uno en toda mi vida ni creo que me ha hecho ninguna falta.

_ ¡Dios mío, no puedo creer lo que estoy oyendo! ¡No digas eso donde la gente te escuche! Ay amiga, ¿no te da pena reconocer que nunca te has esforzado por mejorar la apariencia de ese rostro maltratado?

_ No. No me gustan esas cosas raras en mi cara.

_ Bueno, de lo que te has perdido, ¡nunca es tarde si existen amigas como yo! Dale anímate, en la vida hay que experimentar y una limpieza siempre es buena.

_ Me dejo hacer un facial si me acompañas esta noche a hacer unas compras.

_ ¿Compras hoy, Viernes Negro? ¡Hello! ¿Te volviste loca?

_ Hay cantidad de cosas en rebajas. Le dijo para estimularla.

_ En casi seis años que he vivido en los Estados Unidos, nunca se me hubiera ocurrido hacer compras un día como hoy.

_ Pero ¿por qué, si es una experiencia única? ¡Deberías vivirla! ¿Tú no eres el que hablas de animarse, de experimentar, de lo que uno se pierde cuando no ha vivido algo…? Acompáñame hoy para que vivas el primer Black Friday de tu vida.

_ No de ninguna manera, voy a padecer en ese tumulto de personas madrugadoras por ahorrarse unos cuantos dólares. Tú me conoces Regla… ¡tú sabes como yo me pongo! No soporto a esa muchedumbre aglomerada, esperando ansiosa a que se abran las puertas para entrar como caballos desbocados… ¡Ay no! Tú me conoces Regla… Tú sabes como yo me pongo con esos individuos en su mayoría personas sin clase; sujetos de miradas desafiantes; dispuestos a pisotearte los pies sin piedad; preparados para empujarte competitivamente; capaces de vociferar insultos por todos lados... ¡Ay no! Tú me conoces Regla… Tú sabes como yo me pongo con ese gentío compartiendo olores y, por supuesto, compartiendo los artículos en rebajas… ¡Ay no! Tú me conoces Regla… Tú sabes como yo me pongo…

Yohancy era un homosexual refinado, demasiado distinguido para exponerse a ese desagradable espectáculo (que ya había tenido la desgracia de presenciar completamente alarmado alguna que otra vez, así de lejos, por la televisión) del que juró no ser parte jamás en su vida.

_ No Regla, ¡no puedo! No creo que sería capaz de acompañarte y de alcanzar a sobrevivir luego de ese mal rato.

_ ¡Qué exagerado eres! Muchos esperan cada año con alegría ese día, es una gran oportunidad para comprar a buenos precios regalos para todos los que te quieren. Por favor, piensa en alguien por el que estarías dispuesto a sacrificarte un poco…

_ ¡Ay Regla! ¡Qué manipuladora tú me has salido! Pues no se me ocurre nadie ahora mismo y además....

_ ¿Tu mamá no quería un televisor plasma? ¿Tu novio no quería un reloj de Michael Kors?

_ A mi mamá ya le regalé por el Día de las Madres un televisor pero… a mi novio no le he regalado el reloj que quiere, pero pienso hacerlo para su cumpleaños que es el 22 de febrero. Para Febrero todavía falta...

Yohancy caminó despacio hacia el baño, mirando al suelo, como si midiera sus pasos, como si cada paso lo convenciera de que sí valía la pena acompañar a su amiga y comprar el regalo de su novio a buen precio. Salió del baño con la cara recién lavada y vestido. Y dijo resuelto:

_ Bueno... ¡Vamos por esos regalos y por esas rebajas!

Yohancy y Regla fueron preparados para soportar todo lo que ya sabían que iba a suceder un día como ese. Además de que le pisotearon los pies, los empujaron, y le gritaron insultos, a Yohancy alguien lo impulsó tan duro cuando la puerta se abrió que lo dejó tendido en el suelo. Todos le cruzaron por encima y nadie le ofreció una mano para que se levantara.

Realmente, no consiguió el reloj que quería, pero se siente bien cuando piensa que al menos lo intentó. Ya vivió la experiencia de un Black Friday en los Estados Unidos.

Mañana 22 de Febrero será el cumpleaños de su novio Orlando. Mañana Orlando recibirá el reloj que él quería — y que encontró otro día cualquiera sin descuentos… También Yohancy mañana le regalará a Orlando esta historia…

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Comentarios » 1

Sergio writes:

Estamos ante la presencia de un bello relato, con una métrica exacta y sencilla que permite al lector captar la riqueza literaria de la autora. Llámese ficción o no, "Diálogo con mi corazón" lo pudiéramos considerar como un relato contemporáneo, amén de que me hubiese gustado haber recreado un poco mas el lugar donde se desarrolan los diálogos, me refiero al color y a los detalles que le pudieran aportar una pequeña pincelada.
En sentido general, lo considero un excelente trabajo si tenemos en cuenta el honor que se le hace al título.

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