¿Dónde están los Reyes Magos de SWFL?

Sorpresa y emoción causa la llegada de los Reyes Magos en hacienda de Punta Gorda

Celebración de la fiesta de los Tres Reyes Magos en la Hacienda Rancho Grande en Punta Gorda, el sábado 7 de enero del 2012. De izq. a der.,  Melchor - Brandon Pérez, 11 años, colombo-mexicano; Baltasar - Lucas Rivera, 14 años, colombiano; Gaspar - Julian Montoya, 10 años, colombiano; San José  y la Virgen María - las mellizas de 12 años  Avie e Isabella Montoya, colombianas; y  el Niño Dios - Natalia Arteaga.

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Celebración de la fiesta de los Tres Reyes Magos en la Hacienda Rancho Grande en Punta Gorda, el sábado 7 de enero del 2012. De izq. a der., Melchor - Brandon Pérez, 11 años, colombo-mexicano; Baltasar - Lucas Rivera, 14 años, colombiano; Gaspar - Julian Montoya, 10 años, colombiano; San José y la Virgen María - las mellizas de 12 años Avie e Isabella Montoya, colombianas; y el Niño Dios - Natalia Arteaga.

Punta Gorda.- ¿Dónde están los Reyes Magos de SWFL? Con esa pregunta y con la esperanza de encontrar alguna fiesta de celebración de los Reyes Magos llamé el sábado temprano a Carlos Rivera, un colombiano residente de Cape Coral desde hace 11 años, y quien con su espíritu costumbrista celebra todas las fiestas más conmemorativas de su país natal.

Rivera había lanzado en Facebook una invitación a todos sus familiares y amigos para celebrar el Día de los Reyes Magos en la Hacienda Rancho Grande de Punta Gorda el sábado 7 de enero. Luis González y Daniel Rivas, los dueños, estaban inaugurando la hacienda.

Me alegró poder hacer algo especial por mis hijos y por mantener la tradición. Rivera sugirió contactar a Claudia Giraldo, y nos pusimos de acuerdo para llevar sábanas y accesorios para que fueran los propios niños los que se disfrazaran de Reyes Magos.

El colombiano Luis González, uno de los dueños de Rancho Grande dijo: “¡Qué alegría saber de los Reyes Magos! Mi familia fue numerosa y entonces los regalos no alcanzan para el Niño Dios (en navidades) y llegaban el 6 de enero, tarde pero llegaban”, dijo con una gran sonrisa. Daniel Rivas, cubano y también dueño de la hacienda, se encargó de preparar una rica comida: un sancocho o sopa cubana perfecta para la fría noche del sábado.

El primer niño — Lucas Rivera— aceptó inmediatamente representar al Rey Baltasar. Luego empezamos a buscar al Rey Melchor y se lo propuse a Brandon Pérez, mi sobrino, que por casualidad su abuela me había pedido cuidarlo junto con su nieta Natalia Arteaga. Le propusimos a mi hijo Julián que nos ayudara con el otro Rey Mago, Gaspar. Para completar la representación bíblica faltaban otros tres: San José, la Virgen María y el Niño Dios. Durante la conversación y disfrutando una deliciosa sopa cubana, apareció Isabella Montoya y su cara era perfecta para ser María. Ya habíamos hecho la propuesta a otras niñas que no aceptaron.

Avie Montoya, melliza de Isabella, no quiso quedar fuera de los disfraces y le dimos el papel de San José cubriéndole la cabeza con un turbante azul y la varilla de una cortina sirvió como bastón.

Acomodar las sábanas como disfraces de los reyes fue toda una diversión. Claudia dio los toques finales a las capas de dos de los reyes usando manteles de una mesa cercana. Una cajita llena de adornos con una decoración fue la ofrenda de Gaspar, la pata de una mesa con diseño especial sirvió como ofrenda de Melchor y una canasta fue la ofrenda de Baltasar.

Faltaban los camellos, así que los reyes usaron 3 caballos de la hacienda.

Todas las personas que se encontraban en el salón disfrutando al son de la música, salieron a ver el desfile de los Tres Reyes Magos montados a caballo llevando sus ofrendas de oro, incienso y mirra.

Debajo de la luz de una lámpara se acomodó al Niño Dios en un coche cubierto con una sabana blanca, y a San José y María mientras esperaban la llegada de los Tres Reyes Magos entre aplausos, emociones y comentarios.

“Cuando yo era niña, a una cajita le ponía hierbita, un vasito con lechita para la vaquita, y la colocaba debajo de la cama… al día siguiente cuando llegaban los Reyes Magos encontraba en la cajita mis juguetes”, comentó Eileen Rodríguez, puertorriqueña.

“En mi tiempo pensaba que los Reyes Magos eran unos angelitos que venían del cielo y nos ponían los regalos debajo de la cama o junto a la almohada”, dijo Jaime Rodríguez, dominicano. “Me encantaría conservar esa costumbre, pero es difícil porque los hijos de uno no piensan en Reyes Magos, solo en Santa Claus porque es lo que hay en los Estados Unidos. Las costumbres latinas se han perdido”, concluyó Rodríguez.

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