DANIA FERRO: Recuerdos de Pino Solo renacen en Fort Myers...

Parte II

Dania Ferro autora de 'Diálogo con mi corazón'

Dania Ferro autora de "Diálogo con mi corazón"

Para leer la primera parte de la historia puede visitar:

http://www.vistasemanal.com/news/2012/apr/24/dania-ferro-recuerdos-de-pino-solo-renacen-en-fort/

Esa tarde después de haberlo visto tocando la guitarra regresé a mi casa saltando de un lado a otro, con una sonrisa pintada en mi rostro, llevaba entre mis manos un pedazo de papel que había apretado tanto que ya lo había vuelto estrujado y pequeño, casi invisible… Entré dando gritos por toda la casa, buscando a mi abuela, a quien encontré en la cocina muy enojada porque llevaba rato buscándome y no me había encontrado por todo el barrio.

— ¿Dónde estabas, mi niña? ¡Me tenías con el corazón en la boca! Dijo con ojos aguados.

— Mima perdóname, yo no quería perderme, ni verte a ti triste… Tú andas con el corazón en la boca y yo ando con el corazón en los ojos, le dije mostrándole las manos con los puños cerrados y extendidos, como para que adivinara en cual mano traía algo escondido.

— ¿Qué traes ahí? Preguntó ya más tranquila. Yo abrí mis manos y le mostré el pedazo de papel blanco escrito con un lápiz de color verde. Ella leyó deprisa las dos palabras que estaban escritas: “Estoy enamorada”

Me miró muy seria y preguntó: ¿Quién escribió esto? ¿Tú?

— Sí, le respondí con esa sonrisa típica de la inocencia de alguien con solo 8 años y me fui corriendo.

La escuela más cercana a la cual asistían los niños de Pino Solo quedaba en Santa María, un pueblito vecino a 6 kilómetros de distancia. Era una pequeña escuelita primaria que se llamaba “Patricio Lumumba”. Su pequeñez no impedía mostrar la blancura de un busto de Martí como en casi todas las escuelas de Cuba; un comedor, una biblioteca y un patio donde hacíamos educación física y merendábamos. Mi abuela siempre me llevaba en bicicleta por las mañanas.

En mi recorrido habitual teníamos que pasar por el frente del campamento en el que se quedaban por 45 días los chicos de la capital que traían para que trabajaran en los sembradíos de tabaco. Los despertaban siempre a la seis de la mañana con una música que se oía en todo Pino Solo. Y ya, a las ocho, estaban todos listos en filas —como militares— frente a una plazoleta en la que se subía el director del campamento para darles las recomendaciones del día... Mencionaban siempre a las brigadas destacadas y ridiculizaban siempre a alguien de los rezagados.

— ¿Por qué si fumar daña la salud, las personas siguen sembrando tabaco?, pregunté esa mañana, mientras pasábamos frente al campamento.

— Respóndeme tú primero ¿por qué me dijiste ayer que andabas con el corazón en los ojos? ¿De quién está enamorada mi niña? Preguntó mi abuela curiosa y como si quisiera hacerme creer que ella era mi mejor amiga del colegio lista para aconsejarme y escuchar mis confesiones sin hacerme reproches…Estuve en silencio por un largo rato, como si quisiera estar segura de lo que iba a responder o como si estuviera distraída pensando en otras cosas, mientras mi abuela sudaba bajo aquel sol y pedaleaba cada vez más lento y decía: “tú estás cada día más grande y más pesada, yo estoy cada día más vieja y más cansada, y este lugar donde vivimos sigue tan lejos de la civilización...! Quisiera antes de morirme poder ver a un Pino Solo distinto, con carreteras y edificios, con parques y escuelas, con tiendas y teléfonos…

— Mima, estoy enamorada de un muchacho lindo, dije por fin (como interrumpiendo aquel sin fin de aspiraciones, tan poco probables de que fueran a realizarse algún día, aunque esas eran las ilusiones de todos los que vivíamos en Pino Solo); pero tiene un nombre feo, se llama como las vacaciones.

— ¿Cómo las vacaciones? Preguntó como si dudara y con una carcajada.

— Sí, se llama Julio como el mes de las vacaciones cuando nos vamos para la casita en la playa de la Salina... Y ya no me preguntes nada más que es más grande que yo y me da vergüenza, le dije al tiempo que le daba un beso de despedida porque ya habíamos llegado a la escuela.

Casi no presté atención a las clases… Le contaba a mi amiga Zaida sobre “Julio”. Le dije que tenía ganas de besarlo y nos reíamos las dos, mientras ella me advertía del asco de un beso en la boca.

Ese viernes cuando llegué a mi casa, no tiré los libros como de costumbre sobre la cama, no dejé el uniforme escolar desordenado, ni me fui a jugar con los chicos del barrio semidesnuda como siempre. Esta vez me puse ropa limpia y zapatos, me peiné con esmero, me pinté los labios y fui hasta el campamento a ver si lo veía. Me asomé por una ventana del albergue de varones y lo observé acostado en su cama, leyendo un libro, estaba tan cerca que pude leer en el título: “La tercera Ola”… Interrumpí para preguntarle: ¿Te gusta la playa?

— Hola, ¿qué tal? ¿Cómo está la niña más linda de todo Pino Solo?

— Bien, respondí sin dejar de mirarlo.

— Sí me gusta mucho la playa y sobre todo nadar. ¿Tú sabes nadar?, preguntó dejando a un lado el libro que tenía en la mano, mostrando interés por seguir conversando conmigo.

— Sí, yo sé nadar. Tenemos una casa en la playa y nos quedamos allá por un mes siempre en las vacaciones…

— ¿Te gustan los libros? preguntó mientras me señalaba algunos otros que guardaba en su maleta.

— Mi abuela siempre me regala libros, son mis regalos favoritos… ¿Dónde tú vives?

— Yo vivo en la Habana…

— Si, ya sé, pero ¿en qué parte?, muchas preguntas se me agolpaban en la boca y todas querían salir al mismo tiempo.

— ¿Tú has ido a la Habana?

— No, yo nunca he ido. Solo conozco algunos lugares de por aquí: San Luis, Santa María, Palizada, Buena Vista...

— Yo vivo en el Vedado, me dijo mientras hacia un gesto con la mano indicando que me sentara en su cama.

— Y tú, ¿tienes novia?, me atreví a preguntar sin mirarle a la cara.

— Sí, tengo novia, me dijo sonriendo.

— ¿Y cómo se llama?, insistí.

— Se llama Lucía.

— ¿Y es bonita? ¿Es más bonita que yo?

— Tú eres muy niña para estar pensando en esas cosas…

— ¡Me voy! Mi abuela me debe estar buscando. Mentí y salí de su presencia para que no leyera en mi rostro que había roto mis ilusiones…

Caminé recordando sus ojos, su mirada, su voz, y el título de aquel libro que leía y que soñaba con también un día yo leer. Caminé de regreso mientras lloraba con todo el sentimiento de una niña que deseaba ser ya mujer, una mujer llamada Lucía…

Continuará…

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Comentarios » 14

robertotoscani#257480 writes:

Muchas veces quisiéramos ser otros, pero luego nos damos cuenta lo afortunados que somos por ser nosotros. Como sera que hoy la que lucia una sonrisa en su rostro eres Tú. Me sigue gustando la historia que se va condimentando con más cosas que le dan sabor a rico........

DaniaFerro writes:

Robe que bien resumes las cosas..! Tienes sin duda, la sabiduría de los años...aunque te confieso algo con 8 años pude haberme convertido en una criminal jajaja queria matar a Luciaa jajajaja

AbelVerdon writes:

Q fortuna leer tus historias!
, son tan lindas y amenas que siempre me quedo desando que fuera el siguiente martes,ja , y sabes al tiempo te agradesco la oportunidad......

oscarkendall writes:

Lucia nunca llego a ser quien eres. Pero valio la pena que te hicieran sentir triste, para despues tener la fuerza que da el amor.

Una buena historia. Seguro vendran mas conflictos. Me encantan estas historias de inocencia y de suenos. Sin embargo, se frenan para bien, para aprender que la vida no es simplemente sonar. Hay que llorar para despues ver las estrellas y abrazar a la luz de la manana.

Gracias Dania

myri59 writes:

El amor y la esperanza... continuara...

LiudysdelPino writes:

Muy linda historia como las de lo cuentos de hada.

DaniaFerro writes:

Abel paciencia paciencia que todos los martes llegan jajajaj que parte fue la que mas te gusto?

DaniaFerro writes:

Oscar me imagino que la disfrutaste mucho porque adoras mi Pino Solo querido, pueden creerme que muchos me han preguntado si me invente ese nombre, y lo que mas me asombra que en su mayoria han sido cubanos. Que triste que hayan tanto cubanos que no sepan que hay un lugar en Cuba que se llama Pino Solo ....:-(

DaniaFerro writes:

Liudys es la primera vez que me comentas y quiero darte las gracias por unirte al grupo de amigos que leen y siguen siempre mis historias un abrazo de bienvenida y preguntame lo que quieras....

joenni writes:

Linda historia amiga.pero verdaderamente cuando chiquita(o) no se bale jejejej.

eduravi writes:

Me encanto, precoz la niña y que linda la abuela "tú estás cada día más grande y más pesada, yo estoy cada día más vieja y más cansada". que bueno tocara esperar la 3ra parte. Ojala q esta vez si publiquen mis comentarios.

isabelmrobles#258679 writes:

Me encanta la ternura de tu historia, Dania, lo bien que dibujas ese escenario. Poetisa al fin: pintora del alma.
Sigo atenta el desarrollo de este cuento de hadas real, que lleva por protagonista la mas bella princesa: TU

Un abrazo, mi gran escritora y amiga.
Siempre contigo: ISABEL

Lapantera writes:

Si Isabel mi hija tiene mucha imaginacion, asi es desde niña, siempre quiso ser una escritora, para ella sus historias son sagradas, gracias a todos por apoyar a mi hija , un saludo, de su mami

ravenpr writes:

Dania siempre tan talentosa y ademas un super humano de persona dios la bendiga siempre

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