Dania Ferro: ¡Vivir para amar!

Dania Ferro autora de 'Diálogo con mi corazón'

Dania Ferro autora de "Diálogo con mi corazón"

Después que escribió el mensaje, lo volvió a leer como para asegurarse de que era eso justo lo que sentía en aquel momento… que era lo que quería decir… lo que tenía ganas de hacer… Quizás esperaba que su llamada fuera inaplazable y le quitara entonces aquella espeluznante idea; quizás en el fondo suponía con esperanzas que él mitigara su dolor, atenuara sus dudas, aliviara aquel desasosiego, sanara sus heridas o le consolara el alma…

Era él en quien más había confiado, contándole todos los secretos y traumas de su niñez… Era al que mejor había tratado, por el que más se había esforzado, al que más había amado…

Lo llamó más de veinte veces, pero él nunca contestó… Esperó por media hora alguna respuesta de salvación, algún mensaje de auxilio… pero no llegó el apoyo, no aconteció la esperada protección.

Dejó el celular casi sin batería tirado en la alfombra. Se levantó de prisa, abrió la puerta del cuarto como si quisiera salir corriendo y lanzarse delante de un carro. Caminó hasta la sala, luego fue a la cocina; estaba completamente sola en casa. Eran las 11 de la mañana; las cortinas aun cerradas hacían que la casa permaneciera oscura. Buscó en el garaje un frasco de veneno de ratones que alguna vez alguien le había vendido prometiéndole que era el mejor y más efectivo y el que seguro conservaría intacto, porque nunca lo llegó a usar, ni llegó a creer en la buena promoción del vendedor y sólo se lo había comprado para ayudarlo, porque quizás aquel era un hombre pobre que vendía veneno de ratones para poder alimentar a su familia...

Buscó con afán, primero con alegría, luego con desesperación. El dichoso veneno no aparecía por ningún sitio. Fue otra vez hasta la sala, continuaba caminando de un lado a otro mientras pensaba como podía quitarse la vida… ¿Y si encontraba una soga? ¿Y si se daba candela? ¿Si se cortaba las venas? "¡Eso, una soga", pensó.

Volvió al garaje. Había herramientas de todo tipo, grandes, pequeñas, nuevas, oxidadas; pero ninguna parecía serle útil para el acto. Siguió buscando: latas, muebles viejos, cuadros, basura, nada, ¡no había nada! Ni veneno, ni soga… En la cocina había cuchillos —enormes cuchillos— usaría uno de ellos. Sería una manera rápida de morir, quizás un poco dolorosa y traumática, pero una manera al fin. Cortaría de forma rápida y precisa su arteria principal, la aorta.

Fue abriendo, uno a uno, todos los estantes: tazas, ollas, cafeteras, batidoras, copas, tapas, cazuelas, cucharas, tenedores, platos, cuchillos plásticos… ¿DÓNDE ESTABAN LOS CUCHILLOS REALES? ¿Los grandes, los peligrosos, los afilados, los que ayudarían a poner fin a su calvario? “Piensa, piensa”, se repetía mientras lloraba, se daba cabezazos contra la pared y se jalaba sus cabellos. ¡No puede ser! Los había mandado a afilar.

Debía haber fósforos por algún lugar… Siempre había creído que morir quemada era sin dudas una de las muertes más dolorosas, pero en aquel momento nada le podía doler más que aquel dolor propio que padecía, sentía que la quemaba por dentro; y aquel que había creído su manta, su cubo de agua fría, su socorro… no estaba allí para ampararla, para detener ese fuego voraz que la asaba sin compadecerse.... Así que quemarse por fuera solo le daría un impulso a su cuerpo para que se carbonizara ya de una vez y por todas de un modo más urgente… ¡pero tampoco aparecían los fósforos!

¿Una tijera? ¡Eso! ¡Se clavaría una tijera en el corazón! La halló rápido en una cesta que guardaba en el baño atestada de pomos de pinturas, alicates, limas, brillos y demás utensilios para uñas.

No era tan grande, entonces dudó que pudiera llegar a atravesar su corazón —que seguramente era muy grande… No importa, ella estaba dispuesta a introducirlo en su pecho, a lo mejor para morirse o para aliviarse, no necesariamente tenía que perforarlo de lado a lado, bastaría un solo toque para sentirlo desvanecer porque —además de grande— sabía que tenía un corazón muy débil…

Poco a poco fue percibiendo como entraba la tijera en su pecho, la encajó hasta lo profundo, la sangre apremiante corría por su cuerpo, sintió mucha sed, llenó un vaso con agua, pensó que moriría ya en segundos y empezó a beber vertiginosamente pero el dolor no se iba, no dejaba de respirar, tenía los ojos abiertos, el suelo saturado de sangre, la tijera clavada en su pecho, su corazón seguía latiendo, ¡no acababa de morir!

No quería vivir más con aquel terrible e insoportable dolor. Entonces se llenó de ira y arrojó el vaso de cristal contra la pared, recogió los pedazos de vidrios esparcidos por el suelo y con ellos se cortaba las venas de los brazos, se hacía heridas en su espalda, en su estómago. Sangraba y sangraba pero seguía viva… ¡no terminaba de morir! Y quería, anhelaba, necesitaba morir con urgencia… Entonces se le ocurrió tomarse todas las pastillas que había en casa, llenaría la tina de agua, entraría en ella y se quedaría entonces allí acostada, dándose el último baño de su vida… Se quedaría dormida y se ahogaría con aquel agua lleno de su propia sangre.

Comenzó a ingerir las pastillas, primero de una en una, luego de cinco en cinco, luego todas las que pudo, no alcanzó a calcular, no las contó… Pudieron ser ¿tres frascos llenos? No reparó en los nombres, saber el nombre de las pastillas que usaría para matarse era lo menos importante en aquel momento… La tijera todavía en su pecho, el piso bañado en sangre. Fue hasta al baño, llenó la bañadera de agua, se quitó la ropa, camino hasta el cuarto desnuda para escribir su último mensaje o como para saber si el amor de su vida le había escrito aunque fuera tarde un TE AMO…

Nadie le había escrito, nadie la había llamado, ella no parecía importarle a nadie, nadie la quería… ella nunca le había importado a nadie… ni de niña, ni de adolescente, ni de adulta… Miró a su alrededor, anheló despedirse de su amada habitación llena de libros, de su cama en la que tantas veces había descansado, soñado, amado… desde donde le había escrito tantos poemas a Octubre y había esperado con ansias el amanecer…

De repente sus ojos se encontraron con la foto de su hija y entonces gritó:

¡NOOO!

Despertó con los ojos llenos de lágrimas. ¡Que pesadilla tan horrible había tenido!

¡Eran las dos de la tarde! Había dormido demasiado… Recordó que su hija pasaría el día con los abuelos, llamó enseguida para saber de ella, quería escuchar su voz llamándola mamá, quería decirle que la amaba más que a nada ni a nadie en este mundo...

No tenía llamadas perdidas, ni textos nuevos… releyó su último mensaje enviado, ese que él nunca respondió: “¡Tengo ganas de matarme!”.

Debió haberse quedado dormida llorando, esperando una respuesta… ¡Alicia se echó a reír! Ya no sentía dolor…

Salió al jardín, miró al cielo... Experimentaba el placer de poder respirar todavía... Corrió las cortinas de su casa para que entrara esa luz que la llenaba de alegría y felicidad. ¡El día estaba precioso!

Se miró en el espejo, era joven. ¡Se sintió bella!

Volvió a pensar en su hija… Alzó la cabeza, estiró los hombros, ensayó su mejor sonrisa, vistió su mejor vestido, borró aquel mensaje… y salió a bailar…

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Comentarios » 15

JulioLopez writes:

A bailar y a gozar con la Sinfonica Nacional!

AbelVerdon writes:

ES PRECISAMENTE LO QUE TENEMOS QUE HACER ,, VIVIR PARA AMAR , OLVIDAANDO A KIENES MUESTRAS FALTA DE AMOR , AMANDO A NUESTROS SERES QUERIDOS,,NUESTROS HIJOS, PADRES, FAMILIARES Y AMIGOS QUE COMO TU MERESEN NUESTRO AMOR ,,,,,,,,ABEL

Eterno_Retorno writes:

El amor no pierde ni la vida ni su corazón, sólo parece invisible en el paisaje, pero sigue latiendo y tiene la cualidad de seguir creciendo, de volverse más sabio con los años y con más capacidad para valorar lo que realmente es su espejo. Así toda la dulzura que puede nacer en ella encuentra un corazón gemelo. El rostro de quien recién está abriendo los ojos a la vida sería entonces la mejor manera de recordarnos la belleza y la verdad de los sentimientos, porque estos no tienen que significar dolor ni empujar los horizontes vacíos de quien no sabe amar.

Toda historia narrada por Dania Ferro, tiene mapas para regresar a nuestro corazón, para que no olvidemos nuestra sonrisa, esa luz esencial que llevamos en el alma y que nos permite encender todas las estrellas que podremos lograr si luchamos por nuestros sueños. Danita enciende el firmamento cada noche mientras duerme y sigue creyendo en si misma.

JoseTGarcia writes:

Me ha encantado esta historia. Encierra una verdad. Siempre podemos volver a amar. Es como si la escritora nos contara un pasaje vivido. cuantos hombres en ese momento no habrian estado esperando una oportunidad para enviar ese mensaje que ella esperaba.
Una vez, hace mucho, escribi un poema que mas o menos terminaba asi:

El dia final, partiré solo,
si cuando el sol se esconde,
sigo adelante con la luz de las estrellas

joenni writes:

jajaja me asuste amiga buena tu historia saludos

joenni writes:

Nacemos para vivir, por eso el capital más importante que tenemos es el tiempo, es tan corto nuestro paso por este planeta que es una pésima idea no gozar cada paso y cada instante, con el favor de una mente que no tiene limites y un corazón que puede amar mucho más de lo que suponemos

AbelVerdon writes:

SABES CUANDO COMENSE A LEER LA HISTORIA... DE PRONTO PENSE QUE ESA MUJER TENIA 7 VIIIIIDASSSS JAJAJA, COMO EL GATO.
PERO CUANDO YEGUE ALA PARTE QUE ERA UN SUENO,,,,ENTONCES,ME REI DE MI MISMO, PENSANDO..
QUE INGENUO FUI.... DEVI ABERLO IMAGINADO,,,, Y RESPIRE CON TRANKILIDAD DE QUE ERA UN SUENO, PQ IGUAL PENSABA QIUE SI TENIA 7 VIDAS YA ABIA AGOTADO 6 DE ELLAS .ASI QUE ESTABA A PUNTO DE LEER QUE ABIA MUERTO....Y NO QUERIA ESCUCHAR ESA NOTICIA ,, JAJAJA,, ASI QUE QUE ALIBIO ,CUANDO DESCUBRI QUE ERA UN SUENO ,,, ,,,,, ABEL

sakiletra writes:

Somos muchas veces esclavos de lo más oscuro, pero solo porque nacimos de la luz, condenados al rencor porque somos merecedores del perdón, naturales para el odio solo cuando aprendemos a amar, premiados con la muerte solo si es que hemos aprendido a vivir.
He aquí, en esta historia narrada, una ruta para encontrar nuestros motivos esenciales para despertar, después de haber nacido, no hay camino corto hacia la experiencia de amar o de reconocer el amor, todo lo que nos queda es sufrir para volver a amar y reconocer la verdadera ruta hacia tu corazón aun cuando esto implique que debes romper barreras en ti que siempre temiste te dañaran, solo vive cada día, cada hora, cada segundo, haciendo aquello para lo que fuimos creado, AMAR, saciando la sed de la que nunca es suficiente lo que se bebe si es que no aprendes a beberla de otros labios.
Gracias Dania, hoy, has acortado mi camino para capturar los labios que sanaran los míos adoloridos de tantos desiertos vividos.

isabelmrobles#258679 writes:

" sentía que la quemaba por dentro; y aquel que había creído su manta, su cubo de agua fría, su socorro… no estaba allí para ampararla, para detener ese fuego voraz que la asaba sin compadecerse..."

Como no comprender ese dolor tan lacerante?

Pero que magnifica oportunidad le dio la vida en ese sueno de morir y volver a nacer.
No hay que reconquistar un amor que ya se fue, sino reconquistar el amor por la vida, y sin duda el irse a bailar fue el mejor camino. Bien por ella.
Que viva la vida.
Y que vivas tu, que sigas llenandonos los martes con tus excelentes historias
Sinceramente: ISABEL

realmenteyo_75 writes:

Aun en sueño la agonia de perder un amor c hace espelugnante , rara ves e entrado a esa casa embrujada , conosco de algunos k si y parte de esta pesadilla a cobrado la vida de mucha gente . Creo k muchos diran no tiene sentido atentar contra tu propia vida x alguien k c fue . Mi pregunta es , sera k ellos hicieron de 1 persona el centro de su vida y el unico recurso de amor estaba en desbordarlo hacia esa persona ? Pero x otra parte es bueno saber k siempre hay otro amor k te hace superar una perdida. Yo confieso k e llorado e golpiado una k otra ves el timon de mi carro y al desmontarme e pateado las gomas muchas veces ,tambien en el amor e sido un idiota , pero siempre hay 1 salida y aunke tengas k vivir la vida entera recordando lo k fue y no es siempre hay otro amor k puede curar .....

silviapelican#244747 writes:

Es una historia que te atrapa hasta el final. Muy interesante y de verdad felicitaciones como siempre. Mi Amiga jovencita escritora, tienes un futuro prometedor. Pa' lante!!!!!!

Magician writes:

Cuanto de afortunado tuvo este personaje, no siempre los sueños recuperan la vida a quien se sumerge a las profundidades de un suicidio, lastimosamente algunas personas viven asfixiados en un pequeño mundo dentro en su débil corazón; mientras tengamos vida, existe una enorme atmósfera de posibilidades que aportan a nuestra existencia pasión y emociones, sólo hay que abrir los ojos, afinar la nariz, destupir los oídos y cerrar un poco la boca (...)
La historia a pesar de estar bien fuerte y descrita con un realismo impresionante, nos sorprende con un final rápido, feliz, interesante...
Gracias a la escritora por el regalo de su talentosa imaginación, impresa en cada una de sus palabras.

DaniaFerro writes:

Si quieren hacerme alguna pregunta sobre la historia estaré aquí para responderles. Me ha encanto leer sus comentarios chicos!

robertotoscani#257480 writes:

Decimos que se nos escapan algunos ratones, cuando pensamos en alguien y nos late muy fuerte el corazón. Contra eso no hay veneno que pueda, pero se puede bailar y gozar cuando toca la sinfonica nacional y de pronto despertarse y ver que fue un sueño y ya paso, ya fue. Una ficticia historia que parece real y en la que seguro hay muchos que se identifican. Por suerte no hay sueño tan profundo que no nos permita despertar y ver que la vida continua....................

greitygr writes:

Muy buena la historia, Dania. Me ha gustado mucho. Aunque, como todas las mujeres, he sufrido grandes decepciones amorosas, nunca he llegado a tales extremos. No obstante, entiendo a la protagonista, a pesar de que considero que la vida es el mejor regalo, el don más preciado que poseemos. Y el que tenemos que defender siempre, por encima de todo y todos. E incluso, aunque no tuviéramos hijos, nada ni nadie justifica renunciar a nuestra existencia. Te felicito y te conmino a seguir adelante!

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