DANIA FERRO: Un Octubre en La Habana

Dania Ferro autora de 'Diálogo con mi corazón'

Dania Ferro autora de "Diálogo con mi corazón"

Estar en la capital habanera, patrona de cientos de mitos y leyendas, me hacía sentir orgullosa y agradecida de pertenecer a mí Isla admirable, de haber nacido y crecido en ella. Tenía la irrevocable y pretenciosa idea de tener inspiración de sobra para escribir una buena historia, una historia que intentara relatar la aventura mágica de lo que yo creía — sin lugar a dudas— que sería vivir un “Octubre en La Habana”.

Había sido un día convenientemente lindo hasta que tuve la necesidad de usar un baño. Allí tuve la desdicha de un desagradable enfrentamiento con la persona encargada de limpiar y “velar” por los baños de aquel lugar (que ahora no recuerdo el nombre) que no quisiera regresar jamás.

Entré amable y sonriente, pregunté dónde queda el baño.

“Sigue el pasillo hasta el final y ahí haces una derecha”, me respondió una chica sin mirarme nunca a los ojos. Se notaba visiblemente enojada y poco dispuesta a pretender simular que disfrutaba aquel trabajo. Usaba uniforme, y vendía helados de todo tipo detrás de un mostrador. Avancé con urgencia hasta llegar al baño. Cuando entré no encontré papel higiénico — resultó una penosa situación tener que salir a pedir o a buscar papel.

En el pasillo, frente al baño, encontré encima de una pequeña mesa de madera, toda decorada con un mantel blanco, cuidadosamente bordado —más parecido a una mesa decorada para una boda que de un baño— y encima una especie de cenicero lleno de todo tipo de monedas menores en peso cubano. Rápidamente figuré dos cosas: o se había colado una persona con mucha necesidad de mendigar dinero, o la entrada de aquel baño había que pagarla; esto último parecía más razonable y entonces me sentí culpable porque yo había entrado sin pagar… Ahora estaba metiendo las manos en mi cartera para tratar de encontrar algunas monedas, tampoco se leía allí algún cartel con los honorarios.

No tenía dinero cubano, deposité tres monedas de 25 centavos “chavito”, cuando de pronto, cerca del cenicero, descubro un rollo de papel higiénico al que por suerte, le quedaba todavía más de la mitad de vida. Estiré la mano con alegría para alcanzarlo cuando de la nada apareció una morena alta, corpulenta, que ya pasaba los 40 y me lo arrebató de la mano con aspereza.

— No cojas ése, mira, toma éste; y me señaló para el pedazo de papel que tenía en la mano. Miré el papel higiénico en su mano, estaba un tanto estrujado que dudé en usarlo.

— Ay señora, ¿yo pudiera tomar un pedazo de éste? y le señalé para el rollo de papel que me había arrancado de las manos con una bastedad total.

— ¡No! ¿Por qué? ¡Si es lo mismo! Coge éste, que ya yo lo tenía preparado para la persona que entrara al baño.

— Señora, si es lo mismo, entonces yo quisiera pedirle muy amablemente que me dejara usar el papel del rollo y no el que usted tiene en la mano, por favor.

— ¡Oye! Coge este. ¿Cuál es el capricho tuyo de querer coger el del rollo? dijo levantando mucho la voz, haciendo un descortés ajetreo con las manos, moviéndose de una forma desagradable como si estuviera lista para guerrear si le llevaba la contraria.

— Discúlpeme señora pero creo que aquí la caprichosa es usted. Volví a decir bajito, aparentemente calmada. Yo no sé si usted se lavó las manos antes de tomar ese papel, tampoco sé si ya las tenía limpias, no sé qué tiempo lleva con ese pedazo de papel sudándole en la mano, esperando que entre alguien al baño para ofrecérselo.

No quiero usar ese papel, entrégueselo al que llegué después que yo me haya ido, a ver si lo acepta, pero yo no quiero usar ese papel. Yo solo quiero un pedazo del rollo sin usar, que incluso, va a ser hasta más pequeño que el que usted tiene en sus manos.

— ¿Pero que tú te has creído? ¡O usas éste o no usas ninguno! ¡Aquí la que manda soy yo! ¿Por qué tengo que darte el que tú quieres, no señor, eso es un capricho tuyo — seguía repitiendo y vociferado aquella señora.

— ¿Quiere que le diga por qué d-e-b-e-r-í-a darme el que yo le estoy pidiendo? Porque yo estoy pagando por usar este baño, porque luego saldré de aquí complacida, me sentaré en una mesa de este restaurante y consumiré, o lo que es lo mismo, gastaré mi dinero en este lugar y usted en parte será responsable de que yo llegué a gastar mi dinero aquí y no en otro lugar, por eso debería de intentar al menos ser cortés conmigo.

— Mira deja la perorata esa, agarra tu dinero y vete echando de aquí, que aquí la que manda soy yo.

De pronto era protagonista de una escena teatral con público incluido. Muchos de los que estaban sentados se acercaron a ver qué estaba sucediendo, las meseras detuvieron la faena y hasta la chica de los helados salió de detrás del mostrador; fueron formando una pequeña rueda y en aquellos ojos se podía apreciar la emoción de estar a punto de vivir el “espectáculo de un ring de boxeo”.

— ¡Eso es un capricho de ella! ¡Eso es lo que es, un capricho! —continuaba gritando.

Yo me sentí más desilusionada que enfadada… Salí sin decir ni una palabra más, total, al otro día tomaría un avión, un avión que me llevaría de vuelta al país que me enseñó a hablar en voz baja, a decir “Señor”, “Gracias”, “Permiso”, y “Por favor”… el que me enseñó a vivir con ilusión, a tener sueños, a sonreír … pero por sobre todas las cosas, el que me enseñó que el mundo funciona de manera distinta … Donde todos podemos tratarnos sin superioridades y con respeto sin importar quién carga un trozo de papel sanitario en las manos…

© 2012 Vista Semanal. All rights reserved. This material may not be published, broadcast, rewritten or redistributed.

  • Enviar
  • Comentar
  • Compartir
  • Imprimir

Comentarios » 10

eduravi writes:

FELICITACIONES MUY BUENO

DaniaFerro writes:

Que triste tener que escribir sucesos así y yo que pensaba que sería un gran Octubre en la Habana... Que opinan ustedes mis amigos?

DaniaFerro writes:

Gracias Edu por leerlo y por comentar, que te pareció el penoso enfrentamiento por un pedazo de papel higiénico?

JulioLopez writes:

Un incidente bien desagradable, mas allá de la típica chusmería habanera... que muestra la pérdida de civismo y valores en Cuba. No por gusto se le hace llamar "PAPEL HIGIENICO". A nadie se le ocurre que tenga que utilizar un pedazo de papel arrugado y manoseado, que hasta quizá cayó al suelo. Sigue siendo papel, pero ... HIGIENICO??? Por supuesto que no!

Tienen que pasar muchos años y muchas generaciones para que en Cuba hayan modales, valores, civismo, educación e higiene.

robertotoscani#257480 writes:

Una discusión sanitaria que termino siendo lapidaria, ya que se amplio a todos, la descortesia de una. Interesante historia pero me parece equivocada conclusión, ya que proyectar lo hecho por una sola persona nos puede llevar a error ( para bien o para mal). Seguramente habrás encontrado gente humilde en muchos rincones que te sorprendieron con su amabilidad, es más, estoy pensando que las encontrare en otras historias para que se haga justicia con la hospitalidad y educación del pueblo cubano.

DaniaFerro writes:

Julio que pena que hayas tenido que vivir algo así, tú mi testigo oficial... :-(

DaniaFerro writes:

Si Roberto si encontré en la Habana, en la playa de Guanabo justamente un hombre que nos atendió de manera muy linda, pero ya esa es otra historia que pronto contaré que aunque linda y diferente no borra el mal momento con la morena del baño. Tampoco creo que hayan desaparecido por completo las personas educadas y ambles en Cuba pero de lo que si estoy segura es que las que mas abundan allá no son justamente esas...pero bueno todo está de la manera en que querramos ver las cosas, o soñarlas...En Cuba es la grosería, la chusmería, y el mal servicio lo que se impone y ojalá que muchos pudieran leer esto y se tomaran muy en serio esta ofensa que es seguramente como calificarín ellos esta historia...

greitygr writes:

Dania, me pareció una buena historia. La vi hasta tragicómica, y eso es lo que más me gustó.

joenni writes:

Penosa historia amiga verdades de la habana

DaniaFerro writes:

Joenni lo mismo creo ...penosa situación , gracias por leer mis historias siempre y por compartirlas en tu muro.

Comparta sus pensamientos

Los comentarios son de exclusiva responsabilidad de la persona que publica ellos. Usted está de acuerdo en no publicar comentarios que son fuera del tema, difamatorio, obsceno, abusivo, amenazador o una invasión de la privacidad. Los infractores pueden ser prohibidos. Haga clic aquí para ver nuestro acuerdo de usuario completo.

Los comentarios pueden ser compartidos en Facebook y Yahoo!. Añadir las dos opciones mediante la conexión de sus perfiles..

Destacados