DANIA FERRO: Mi octubre será siempre más que Halloween

Dania Ferro autora de 'Diálogo con mi corazón'

Dania Ferro autora de "Diálogo con mi corazón"

Era una niña que todavía no sabía nada del calendario. No sabía cuánto duraban los días, ni sabía que un año tenía 12 meses, y que cada mes tenía un nombre. Por ese tiempo solo algo sabía diferenciar, y era cuando de pronto sentía frío — inusual en Pino Solo — en un lugar donde el calor era algo permanente y cuando todos nos habíamos adaptado a él.

Pero ese tiempo de frío en Pino Solo era distinto y hasta un tanto más agradable, los días se tornaban grises como en los cuadros pintados con escenas parisinas, y una brisa ligeramente fría te invitaba a usar tus mejores abrigos, a estrenar por fin tus bufandas y tus zapatos cerrados; de pronto caminar el camino de tierra roja sin carreteras de Pino Solo se convertía en algo más… y los niños nos imaginábamos que jugábamos en cualquier parque de Yakutsk, en Rusia.

Ese era el poderoso y mágico efecto que producía unas brisas ligeramente frías en Pino Solo, donde lo único que había al frente de 14 pequeñas casas, era un campo abierto, sembrado la mitad del año de tabaco.

Poco a poco los habitantes de Pino Solo fuimos prefiriendo más este tiempo, fuimos esperándolo con más ansia cada año. Recuerdo que siempre le preguntaba a mi abuela:

— Mima ¿cuándo llega el frío para usar abrigos como los de estos niños? —y le mostraba fotografías de libros canadienses que guardaba mi abuelo.

— Bueno, está terminándose agosto, debemos esperar a octubre.

— ¡Ah! Octubre. — Repetía siempre sintiendo un profundo afán porque llegara ya octubre.

Y justo el cambio de tiempo se hacía presente el día primero de octubre. A veces octubre afloraba menos frío.

—Este octubre no me gusta, no se parece al del año pasado, se ve diferente.

— Espera que llegue el 15 de octubre y ya verás que lo amarás como todos los años. — Respondía mi abuela.

— ¿Y por qué tengo que esperar al día 15? —Pregunté en varias ocasiones.

— Porque el 15 de octubre rompen los vientos del norte.

¿Qué serán los vientos del norte? Me preguntaba siempre sin atreverme a preguntar. Mi imaginación de niña se disparaba e imaginaba que las personas del norte, hartas de las bajas temperaturas y seguramente bajo un ataque de ira, enviaban a octubre para Cuba con un gran paquete cargado de vientos helados. En el fondo, esa gente del norte me parecía muy generosa y quién sabe si en un futuro, cuando yo creciera, pudiera negociar con ellos, les cambiaría a agosto por octubre...

Cuando llegaba octubre, Pino Solo se tornaba sombrío y melancólico. Yo me enfermaba de gripe y mi abuela me preparaba las mejores sopas de pollo del mundo y me consentía mucho.

Los niños jugábamos cerca de la gran piedra del camino fantaseando con que asistíamos a una escuela en New York y Emey era la profesora de inglés y yo era la directora de la escuela. Y corríamos por el camino y gritábamos a toda voz: ¡Llegó octubre! ¡Viva la frialdad y vivan los abrigos!

Durante las noches frías mi abuela dejaba durmiendo solo al abuelo y se acurrucaba conmigo. Decía que él era ya grande y sabía calentarse solo, pero que yo era pequeña y necesitaba su calor.

A mediados de octubre los tractores comenzaban a arar la tierra para sembrar el tabaco. Y ese olor a tierra arada me llenaba la nariz de un olor peculiar. La frialdad se iba haciendo más notable a medida que avanzaban los días y ya los niños no correteábamos alrededor de la gran piedra del camino. Las temperaturas nos obligaban a quedarnos en casa abrigados, con medias y zapatos, viendo la televisión o leyendo libros de cuentos, o dibujando casas con el techo de nieve, salas con chimeneas, o niños que patinan en parques saturados de hielo.

El tiempo pasó. Crecí. Emigré al generoso país de los “vientos del norte”. Comprendí que a octubre no lo mandaban a Cuba porque estuvieran cansados de las bajas temperaturas, sino porque octubre llega cada año ininterrumpidamente a cada rincón del planeta. Aprendí que un año tenía solo 12 meses y solo una vez al año sería octubre. Aprendí que en este país octubre solo significaba Halloween pero los niños de Pino Solo nunca supimos — y todavía no saben — de la existencia de Halloween, ni nos regalaron caramelos por esa época, ni tuvimos fiestas de disfraces... Pero igual yo tengo mis razones para amar a octubre, para esperarlo anhelante cada año: en octubre nació el tío Chirre, en octubre quisiera casarme. Me gustaría morir cualquier día de octubre, solo pediría antes volver a sentir el olor de aquel caldo de pollo, el aroma a tierra recién arada… y aquella fragancia de las primeras brisas de octubre que aprecié en mi niñez…

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Comentarios » 4

robertotoscani#257480 writes:

Los aromas y caricias de la niñez perduran en nuestra memoria. A veces son tan distintos según a donde hemos vivimos, pero es real que la lectura activa esa memoria nostálgica que cada uno llevara consigo a lo largo de su vida. Y luego de leerte mis recuerdos también afloraron derramandose una lágrima que no llegaras a ver pero que también cerrando los ojos podrás imaginar.

JulioLopez writes:

Tantos recuerdos que la vida guarda, tantos momentos lindos de la infancia inocente y soñadora. Cada persona será marcada para siempre por esta etapa y llevará como consecuencia directa de ella huellas profundas para el resto de su existencia

Agradezco el haberte conocido y el haber podido disfrutar de esa pasión por los octubres, que es solo tuya y tiene su origen en tu amado Pino Solo. Aunque hayan quienes no entiedndan ese amor nostalgico que te provoca la llegada del otoño, los colores de las hojas secas que caen, el viento frio, los dias grises. Yo siempre estaré para acompañarte en ellos, para disfrutarlos con tigo, para compartir ese amor tan grande que te provoca y sentirlo mio. Porque para mi tu eres lo mas hermoso de este mundo.
Te amo mi amor!

greitygr writes:

Dania, gracias mil por alegrar mi día con esta historia que ha tocado mis fibras más íntimas. Tal vez no lo sepas, pero Pinar del Río, por muchas razones, y fundamentalmente familiares, (de ahí es toda la familia de mi abuelo) tiene un gran significado sentimental para mí. Y la manera en que has hecho presente en mí hoy la provincia de Cuba que tiene, en mi opinión, los más bellos paisajes, demuestra que cada día maduras más como mujer y como escritora. Literariamente hablando, esto es de lo mejor que has escrito. ¡Felicidades!

oscarkendall writes:

Los suenos de los ninos son las promesas de nuestros propios espiritus. Dania las está revelando semanalmente en sus historias, que pudieran parecer cotidianas. Realmente son las narraciones que necesitamos para sentirnos más felices en este mundo nuestro.

Mi voto por Dania, y mi querido Pino Solo.

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