“10 Razones' para admirar a un médico

Dania Ferro, autora del poemario 'Dialogo con mi corazón' publicado en 2009, y 'Relatos de la Mrs López', publicado en octubre de 2012 por La Pereza Ediciones. Dania Ferro escribe para Vista Semanal desde el año 2007 y ha colaborado con revistas y otras relevantes publicaciones de la Florida.

Dania Ferro, autora del poemario "Dialogo con mi corazón" publicado en 2009, y "Relatos de la Mrs López", publicado en octubre de 2012 por La Pereza Ediciones. Dania Ferro escribe para Vista Semanal desde el año 2007 y ha colaborado con revistas y otras relevantes publicaciones de la Florida.

Dedicado al Dr. Arnaldo Vals, quien me ha devuelto la sonrisa; al Dr. Manuel Ayra Rivas; a la Dra. Gisela Hernández, la doctora de mi familia… y a todos los médicos del mundo y especialmente a esos médicos cubanos que no les permiten la entrada en su propia isla...

Generalmente tendemos a encasillar a los médicos como personas frías, distantes y hasta insensibles. Un médico es esa persona a la que no quisiéramos ver nunca, ni tener necesidad de visitar jamás. Nos mencionan un médico y ya nos entra el ataque de pánico, la negación, el deseo de cambiar de ruta, llegamos a veces incluso a mentir diciendo: ya nos sentimos mejor, no hace falta, estoy bien! Un hospital, un centro de salud o consultorio nos parece entonces, la última alternativa o el peor lugar de este mundo en el cual presentarnos. Sin embargo no nos detenemos a pensar que allí viven ellos, los que están dispuestos a aliviarnos, a sanarnos, a salvarnos, a devolvernos esa salud que tanto necesitamos. No nos importa muchas veces comprender cuál es la verdadera vida que vive un médico y no nos importa muchas veces valorar cuáles son esas cualidades que los hacen verdaderamente seres necesarios e importantes.

1. Un médico es insomne. Es bastante difícil imaginar que a las tres de la madrugada, cuando nuestra cama está más caliente, cuando nuestros ojos están más entregados a esa somnolencia profunda, cuando nuestros cuerpo se muestran relajados y nuestra mente está disfrutando del mejor de los sueños, hay una persona en una consulta de urgencias o encima de una ambulancia examinando pacientes y enfrentándose a las dificultades que existan a esas altas horas de la noche o las enfermedades que se presenten. Para él no existen esas horas específicas para dormir. El eslogan de un médico es estar siempre ¡despierto, atento, alerta! Su responsabilidad principal es que sus diagnósticos o sus tratamientos sean lo más acertados posibles y que haya sido de madrugada no justificará jamás y en lo absoluto sus desaciertos o sus negligencias.

2. No tiene días festivos. Al igual que en el ejemplo anterior, si a un médico le toca trabajar un 25 de diciembre, tiene que abandonar su hogar lleno de regalos para sus hijos o familiares cercanos en medio de la festividad para poder llegar a tiempo para relevar a su compañero que estuvo sin dormir la noche anterior.

3. Está dispuesto a montar su consulta en cualquier parte. Sobre todo cuando en medio de una visita se le aparece un primo o un vecino para enseñarle la herida que piensa que se le ha infectado, o sencillamente para preguntarle que si se estaba recuperando de una hepatitis por qué no podría beberse un “wiskysito”.

4. Es un escritor rápido y preciso. Todos criticamos la caligrafía del médico. Solo los farmacéuticos son capaces de apreciar su arte cuando interpretan lo que dicen las recetas. He llegado a pensar que en la facultad de farmacia enseñan algún tipo de criptografía aplicada a la medicina. Pero quizás no nos percatamos que este escribe frecuentemente apresurado, bajo una tensión considerable. No es tan importante la letra en esos momentos, solo está concentrado en el socorro, en el auxilio y deben ser entonces escritores rápidos y precisos.

5. Es un anatomista sin escape. Cuando un médico está preparando una cena con pavo en casa, a esa hora aparecen en su mente todos los huesos y músculos del cuerpo humano y trasladan esos conocimientos a la “disección” del pobre animal.

6. Por encima del dolor, estará siempre su honestidad. El deber de un médico es comunicar siempre la verdad por muy desgarradora que esta sea. Te hablará sin titubear; te mirará serenamente a los ojos y será un comunicador íntegro. Un médico estará siempre dispuesto a confirmar lo que nadie se atreverá a confesarte.

7. Poseen una memoria admirable. A pesar de que muchas veces olvidan donde dejan las gafas, el fonendoscopio o la hora de la cita para cenar con su pareja, son capaces de acordarse de los capítulos enteros de algún libro médico o te recitan de memoria las dosis de medicamentos que acaban de poner en la sala, o describir los detalles de la intervención quirúrgica de años anteriores.

8. Son grandes políticos. Un médico sabrá siempre como negociar por ejemplo con un paciente obeso rebelde que se niega someterse a una dieta especifica; o tendrá la capacidad necesaria para hacerle entender a un fumador empecinado por años que debe suprimirlo. Con su ingenio y su entereza te convencerá para que te encomiendes a sus advertencias y recomendaciones.

9. Son grandes sacerdotes. Sus pacientes llegan a confesarles a los médicos secretos que no se hubieran atrevido a decirle ni a su confesor religioso. Desde pequeñas pillerías hasta grandes infidelidades. Y es que no queda otra, porque al final el médico siempre sabrá llegar a esa verdad inconfesada.

10. Estudiantes perpetuos. La medicina es una carrera interminable, amplia y extensa, que no conoce de metas visibles. No existen los límites, no se ve nunca el final, no hay terminación porque siempre hay algún nuevo tratamiento, un nuevo medicamento o un nuevo método para poner en práctica; infinidad de publicaciones especializadas en la medicina y sus procedimientos. Un médico tiene que profundizar constantemente en su especialidad y no tiene más escapatoria que vivir con un libro debajo del brazo y tomando notas de actualidad.

Para muchas carreras el estudio se completa cuando llevas orgulloso una toga y un birrete el día de la graduación… Pero para los médicos que aman la medicina y se arriesgan por ella, para estos, la graduación significa tan solo el comienzo de la aventura más valiente y dedicada del mundo.

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