Aquí entre nos: ¡Las doce, hora del ritual!

Columnista Urzula Esponda es dueña de la compañía de catering '4 U to go'. Encuentre sus recetas en: www.facebook.com/4utogo

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Esta es mi última columna del año y qué mejor que hablarles de mi celebración favorita del año (después de mi cumpleaños)... ¡Año Nuevo!

Esta fecha la disfruto mucho porque recuerdo mi casa siempre llena de mucha alegría y risas. Ese suele ser un día muy ajetreado para mi familia, y más que todo porque la tradición dicta un montón de rituales para recibir al Año Nuevo. Por supuesto que la dirección de 'orquesta' está a cargo de mi mamá... Unos le siguen el juego para hacer la noche muy divertida, y otros lo hacen porque verdaderamente creen en sus rituales.

Los preparativos para la celebración de Año Nuevo en mi casa de Ciudad México comienzan días antes porque hay cosas que no puedes comprarte a ti mismo, tienen que ser regaladas, por ejemplo, si estás buscando el amor, pues vete buscando quien te regale un calzón rojo. Deberás tener ropa interior amarilla que simboliza dinero, si además estás buscando dinero. Ahora que ya sabes qué ropa interior usarás, debes buscar tu atuendo para esa noche. Es muy importante estrenar algo ese día, lo que significa que no te faltará ropa nueva durante todo el año y para asegurar esto, ten a la mano la ropa vieja, porque a la media noche la vas a necesitar.

El día de Año Nuevo, las actividades comienzan aproximadamente a medio día cuando aparece en la puerta de la entrada una cruz hecha con lentejas, signo de prosperidad y abundancia durante el año... “Tengan cuidado con mi cruz de la entrada, si veo que algo le pasa, ¡me las pagan!”... nos advertía mi madre. Una vez colocada la cruz, prosigue a poner la mesa, a la cual no puede faltarle una vela dorada — también para el dinero y la abundancia— digo, por si las lentejas no eran suficientes, ahí estaba la vela para hacerle fuerte.

A la entrada, junto a la cruz de lentejas, mi madre pone un pequeño caso de barro por persona, una cubeta llena de agua, una escoba y una maleta. Por último, unas campanitas —obviamente doradas— por toda la casa para que, llegada la hora, llamemos a campanazos a la buena suerte.

Una tradición inviolable es que en la casa se cena temprano, para que cuando lleguen las 12:00, nos dé tiempo de hacer todo lo que falta. Ahora sí, ya enfundado en tus calzones rojos y amarillos, ropa nueva y copa de champaña en mano, y conteo 5,4,3,2,1... ¡FELIZ AÑO NUEVO! y ¡comienzan los rituales!...

1. Come tus doce uvas y no olvides pedir un deseo por cada una.

2. Antes de abrazar a nadie, no olvides dar el primer paso con el pie derecho.

3. Abraza a todos los invitados y al mismo tiempo toca la campana sobre sus cabezas para llamar a la buena suerte.

4. Corre a la puerta, toma tu maleta y da una vuelta tan lejos como quieras viajar —sin dañar la cruz de lentejas.

5. De regreso a la entrada encontrarás cazos de barro, llena uno con el agua que hay en la cubeta, tira el agua hacia atrás, rompe el caso y barre todo hacia la calle, para que expulses las penas, negatividad, lágrimas y malas vibras…

6. Y por último, agarra tu ropa vieja y tírala por la ventana.

Este extenso ritual no era necesario ser memorizado; ya que como un buen apuntador de teatro, si te saltabas algún paso, ahí estaba mi mamá encargada de recordártelo a gritos: “¡la cazuela!”, “¡barre bien!”, “¡te faltan las campanas!”…

Al terminar de recibir el Año Nuevo, mi mamá no permitía que la energía bajara y de inmediato comenzaba la música y a bailar hasta que el cuerpo aguante.

Estuve haciendo estos rituales muchos años por diversión, confieso que he disfrutado los aventones en la puerta al querer salir más de uno a la misma vez con la maleta, y he gritado como una loca ¡FELIZ AÑO NUEVO! Pero... para recibir el 2012 sí que me lo tomé muy en serio y fue más que una diversión: me concentré en mis uvas, mi amiga Alicia me regaló mis calzones rojos, y salí con mi maleta enfocada en solo un destino... ¡Florida!

¿Habrá sido por coincidencia o se cumplieron los rituales de mi madre? No lo sé, pero 2012 fue el año de mis sueños… me casé y ahora vivo en Florida…

http://www.revistahogar.com/novias

http://www.revistahogar.com/novias

Así que por si acaso, te sugiero este año seguir todos los rituales de mi madre… Ah, le agregaré uno más... las argollas de matrimonio en la champaña, al dar las 12:00 cada uno da un sorbo a la misma copa: las burbujas de la champaña llaman la felicidad y la dicha, y sumergir las argollas simboliza consagrarlos, en aras de llevar un año de armonía y amor.

Probablemente algunos de ustedes estarán pensando en este momento que mi familia y yo estamos más locos que una cabra —y puede que tengan razón— pero también sé que algunos intentarán por lo menos uno de los rituales de mi familia.

¡Deseo que les funcione! ¡Feliz Año 2014!

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