Columna Dania Ferro: Un 14 de Febrero en Pino Solo

Dania Ferro, autora del poemario 'Dialogo con mi corazón' publicado en 2009, y 'Relatos de la Mrs López', publicado en octubre de 2012 por La Pereza Ediciones. Dania Ferro escribe para Vista Semanal desde el año 2007 y ha colaborado con revistas y otras relevantes publicaciones de la Florida.

Dania Ferro, autora del poemario "Dialogo con mi corazón" publicado en 2009, y "Relatos de la Mrs López", publicado en octubre de 2012 por La Pereza Ediciones. Dania Ferro escribe para Vista Semanal desde el año 2007 y ha colaborado con revistas y otras relevantes publicaciones de la Florida.

Tenía 12 años cuando recibí por primera vez en la vida mi regalo por motivo del “14 de Febrero”, fecha mundialmente escogida para celebrar el “Día del Amor y la Amistad”. Pero por ese tiempo yo no conocía otras fechas importantes que no fueran el 28 de octubre cuando todos íbamos a echarles flores a Camilo a los ríos, a las lagunas o las playas; el “26 de Julio” cuando todos celebraban el ataque al Cuartel Moncada y quienes podían celebraban la fecha en su casa asando un cerdito, comiendo chicharrones, tomando cervezas y jugando dominó. El “Primero de Enero” cuando se celebraba en Cuba el triunfo de la revolución, que era una fecha más considerada que hasta el mismo 24 de diciembre que pasaba siempre sin la menor importancia.

El puentesito que me regaló la mejor infancia, Pino Solo, San Luis, Pinar del Río, provincia más occidental de Cuba

Photo by Maydelís Pozo

El puentesito que me regaló la mejor infancia, Pino Solo, San Luis, Pinar del Río, provincia más occidental de Cuba

Un camino y unas pocas casas forman mi pequeño pueblo Pino Solo, Municipio San Luis, Pinar del Río. Sometida por Dania Ferro

Un camino y unas pocas casas forman mi pequeño pueblo Pino Solo, Municipio San Luis, Pinar del Río. Sometida por Dania Ferro

Por eso me resultó tan raro y hasta me eche a reír cuando vi la cabeza de Yusbel asomada por la ventana de mi cuarto, diciendo bajito, casi como en susurro: “Oye, felicidades, te tengo un regalo”. “Tus felicidades llegan tarde, estás detrás del palo y cogiendo sombra”, le dije al tiempo que le cerraba la ventana en su cara como si me hubiera dolido muchísimo el hecho de que olvidara mi cumpleaños que ya había pasado hacían dos días. “Tienes memoria de pececito”, volví a abrir la ventana, y le dije gritando como simulando estar muy enojada, “todos los muchachos de Pino Solo me felicitaron menos tú, que ni te apareciste por el barrio”.

“¡Yo sí me acordé! Pero cayó jueves y mi mamá no quería que yo faltara a la escuela dos días seguidos por gusto y decidió traerme para casa de mi abuela Lina ayer viernes por la noche, iba a venir a verte pero ya era muy tarde y seguramente estabas durmiendo y me daba pena que tu mamá viera mis regalos. Te traje dos, uno por el día de tu cumpleaños y otro por el 14 de Febrero que es el Día del Amor y la Amistad”.

“¿El 14 de febrero es el Día del Amor y la Amistad? ¿Y cómo sabes tú eso?”, le pregunté con la vergüenza del que no conoce las cosas. “Espérame junto a la piedra que está a la orilla del camino, donde jugamos siempre los niños de Pino Solo que ahora voy para allá”. Le dije al tiempo que le giñaba un ojo y le sonreía mostrándole todos mis dientes, como si imitara una escena de una película que había visto, donde una chica muy coqueta actuaba igual delante de un chico que estaba enamorado de ella. Me cambié la blusa y me puse una blusa de cuadros negros y blancos de mi tía Tania, me quedaba un poco grande y era extremadamente seria para mi gusto, pero esa era la idea, ¡lucir un poco mayor! Me cepillé mucho los dientes, primero con carbón por aquello que se contaba en mi pueblo de que el carbón te dejaba los dientes blancos y luego con pasta “Perla” para que mi boca oliera bien, aquella pasta dental por mucho que me lavaba los dientes no me dejaba ningún olor pero era la única que había y uno por lo menos lo intentaba esperanzado una y otra vez. Me peiné con mucho esmero y me pinté los labios con un pinta labios rojo que tenía mi abuela, debía ser muy viejo porque tenía un sabor rancio que me pareció áspero y molesto pero le dio un aspecto más rosado y llamativo a mis labios. Sentado de espaldas al camino de tierra rojiza me esperaba Yusbel con un paquete en la mano.

Yusbel no vivía en Pino Solo sino en Palizada, otro poblado cercano por aquellos alrededores. Los niños de por esa zona asistían a una escuelita rural que había por allá, en cambio los niños de Pino Solo asistíamos a la escuela de Santa María, que quedaba a 4 o 5 kilómetros. Yusbel era mayor que yo dos años, era el único hijo de Tita, la hija menor de Lina y Sandalio. Lina y Sandalio eran mis vecinos y eran también los abuelos de Yusbel. Su mamá Tita permitía que él se quedase en casa de sus abuelos siempre en las vacaciones o los fines de semana. Yo lo conocía desde que era una niña. Qué regalos podía haberme comprado si el todavía no trabajaba y únicamente estudiaba en la secundaria de Sabanas Párragas, la Eduardo García Delgado, y cursaba 9no grado para ser exacta. Además en Palizada tampoco habían centros comerciales, ni tiendas para comprar regalos como yo había visto en las películas americanas donde la gente compraba globos rojos con inmensos “I love you” y peluches gigantes que decían cosas en Ingles como: “Eres mía,” “Te extraño siempre” y cosas así de románticas por el estilo. Y los enamorados regalaban chocolates y tarjetas decoradas de manera hermosa y cuidadosamente dedicadas, todo en papeles de colores, dentro de atractivas bolsas. Yubel traía mis supuestos regalos envueltos en una bolsa de color cartucho, como aquellas que daban siempre en la bodega. Si eran dos regalos debían ser muy pequeños e insignificantes porque casi no se apreciaba nada dentro de aquel envoltorio tan diminuto.

“A ver Yosbel, ¿qué me vas a regalar?”, pregunté ansiosa. “¡Ábrelo!”, dijo mientras ponía el estuche en mis manos con sus ojos tan brillantes como si fueran dos meteoritos. Rasgué el paquete con gran exaltación y vi una foto, una concha y otro papel que parecía un título de propiedad o algo así. La foto era un paisaje de Pino Solo en el que no salíamos ni él ni yo, por lo que no entendí bien, porque normalmente las personas regalan fotos de ellos para que uno las guarde de recuerdos, o regalan fotos donde ambos aparecen juntos para que se peguen en el refrigerador o se ponga cerca de la mesita de noche al lado de la cama. Pero una foto donde solo se contemplaba aquel paisaje triste y solitario, ¿por qué? “Lee lo que dice detrás”, me pidió Yosbel como adivinando mis pensamientos. “Para que nunca olvides un 14 de febrero en Pino Solo, con todo mi amor y más Yo”… Luego examine con atención la concha, era blanca y rosada, era extraña y extraordinaria, era considerablemente única y hermosa. En su interior se podía leer una frase escrita con tinta oscura y visible: “Que esta concha de tu playa predilecta, la Salina y que este día jamás puedan desprenderse de tu memoria, 02/12/1996”. Quedaba el papel que aparentaba ser un título de propiedad. ¿Qué es esto?, pregunté estupefacta. “Es el registro a tu nombre del potro que acaba de nacer de la yegua Clarita, la favorita tuya y mía, en la que tantas veces hemos ido juntos a bañarnos en la laguna de Santa María y en la que hemos recorrido todas estas proximidades al atardecer. Mi papá fue a la oficina pecuaria del municipio de San Luis en Pinar del Rio y ya el potro tiene dueña, y esa dueña eres tú. ¿Me estás regalando un potro que se convertirá en unos meses en un precioso caballo?”. “¡Sí! Sé que muchas veces te has quejado de que aquí en Pino Solo no hay automóviles como esos que tanto te gusta ver en las revistas de modas, ni tampoco hay centros comerciales donde venden chocolates y osos de peluches con letreros románticos, pero aquí también tenemos otros tipos de regalos y ojalá que algún día tú lo llegues a valorar”.

Lo abracé con todo mí ser y me eché a llorar en sus hombros. Yosbel puso suavemente sus labios junto a los míos y me besó con toda la pasión que es capaz de tener un chico de solo 14 primaveras.

Cumpliré ya 29 años… y puedo decir con seguridad que nunca he recibido regalos tan significativos como los que recibí aquel 14 de Febrero en Pino Solo…

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Comentarios » 1

Eterno_Retorno writes:

Me gusta la sencillez del amor que se respira en ese escrito, así debería de ser el amor siempre, esencial, fresco como mirada de niño, igual que decía Khalil Gibrán: "Dos lirios acuáticos que se abren de lado a lado, cada uno mostrando su corazón dorado, y reflejando el lago, las nubes y los cielos". Feliz día.

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