Aquí entre nos: ¡EmbarazARTE!

Columnista Urzula Esponda es dueña de la compañía de catering '4 U to go'. Encuentre sus recetas en: www.facebook.com/4utogo

Columnista Urzula Esponda es dueña de la compañía de catering "4 U to go". Encuentre sus recetas en: www.facebook.com/4utogo

Familia Lazcano

Familia Lazcano

Cuando di la noticia de que estaba embarazada, me llovieron comentarios de todo tipo y estoy absolutamente segura que ninguno mal intencionado. Te pintan un amplio panorama de la cantidad de cambios hormonales y físicos que te esperan, nauseas, vómitos, agotamiento, aumento de peso, gases, hemorroides, estrías… al final como dicen por ahí, cada quien habla de cómo le fue en la feria.

No sé si sea porque afortunadamente no soy aprensiva y la mayoría de las veces tengo una actitud muy desenfadada ante ciertas situaciones, pero hoy a mis veinticinco semanas, la he pasado ¡a todo dar! No voy a mentir, he pasado por algunos de los síntomas, pero pues ha sido muy conveniente, porque resultó en que me consintieran más, como cuando cocinar me era muy difícil por las náuseas, salíamos a comer y pedía lo que más me gustara.

Hasta ahorita es cuando los cambios físicos, empiezan a recordarme que no puedo hacer mi vida normal por más bien que me sienta. Cuando algo se me cae al suelo, el balón que tengo por barriga me recuerda que agacharme ya no es tan fácil; o cuando me quiero levantar de la cama como si nada. He sufrido del atarantamiento normal y hago cosas como quererle cambiar a la tele con el teléfono en lugar de usar el control remoto, buscar desesperadamente el teléfono mientras lo estoy usando, o cuando llego a la cocina, abro el refrigerador y no recuerdo para qué; pero me siento plenamente regalada por la vida.

Muchos de los comentarios que me hicieron al principio, se centraron en la cantidad de achaques por los que vas a pasar durante nueve meses, pero hay uno del que casi nadie me habló y es cuando empiezas a sentir que el bebé se mueve. Precisamente por lo poco que detallaron, me fue un poco difícil reconocer lo que era, ya que lo confundía con gases de colitis, hasta que un día me quedó claro… ¡Era mi bebé!

Sentirlo pasearse es una de las experiencias más increíbles que jamás he vivido, ahí es donde te queda completamente claro que hay alguien ahí.

Leí que el bebé escucha hasta las veinte semanas, así que yo no paro de hablarle, es mi compañerito de todo y para todo. La gente ha de pensar que estoy loca porque hablo sola, pero como dijera Gloria Trevi “No, no, no estoy loca”.

Absolutamente todo lo consulto o lo platico con él. Cuando abrimos el registro de regalos, no hubo cosa que no le preguntara si le gustaba o no; hacemos juntos la lista del súper, le pregunto qué se le antoja comer, si quiere ir a la alberca, me ayuda a escoger lo que me voy a poner. Cuando cocino le platico con mucho detalle lo que estamos usando y como lo estamos preparando; le canto cuando nos bañamos. Hoy que estoy escribiendo aquí, está dando vueltas.

Embarazarse, definitivamente es un arte, hay muchos cambios, hay veces que las hormonas hacen todo por soltar a la loca que llevas dentro, pero todo eso es opacado cada vez que esa personita se pasea por tu barriga y te recuerda que eres la más afortunada de las afortunadas.

© 2013 Vista Semanal. All rights reserved. This material may not be published, broadcast, rewritten or redistributed.

  • Enviar
  • Comentar
  • Compartir
  • Imprimir

Comentarios » 0

¡Sea el primero en escribir un comentario!

Comparta sus pensamientos

Los comentarios son de exclusiva responsabilidad de la persona que publica ellos. Usted está de acuerdo en no publicar comentarios que son fuera del tema, difamatorio, obsceno, abusivo, amenazador o una invasión de la privacidad. Los infractores pueden ser prohibidos. Haga clic aquí para ver nuestro acuerdo de usuario completo.

Los comentarios pueden ser compartidos en Facebook y Yahoo!. Añadir las dos opciones mediante la conexión de sus perfiles..

Destacados